«En el año 1525, después de Pentecostés, entre Pentecostés y Miércoles Santo – escribe Alberto Durero el 8 de junio de ese año – en mi sueño, tuve la visión de unas grandes masas de agua que caían poderosamente de los cielos, las primeras de las cuales que tocaron tierra, lo hicieron a unos seis kilómetros de donde yo estaba con una violencia tal que levantaron un ruido atronador, salpicándolo todo, e inundando todo el país. Sentí entonces un terror tal, que me desperté. Esas aguas diluviales caían por todas partes, unas más lejos y otras más cerca, pero desde tan alto que parecían hacerlo todas con la misma lentitud. Pero las primeras aguas que llegaron al suelo cayeron con fuerza, tan rápidamente, entre el bramido del viento, que el estruendo que produjeron me hizo despertar asustado y tembloroso, tanto que tardé en recobrarme. Al levantarme, por la mañana, pinté lo que encabeza estas líneas, tal como lo había visto. Quiera Dios llevar todas esta cosas a un buen fin».
Siguiendo la exposición que acaba de inaugurarse en Alemania sobre los primeros trabajos de Durero, aquel sueño y las fuerzas del agua nos acompañan.
(Imágenes.-1.- dibujo de Durero al despertarse de su sueño: «al levantarme, por la mañana, pinté lo que encabeza estas líneas«.-imagen tomada de acollidaetsac.blogspot.com/ 2.-Durero.- manos que oran.-1508.-wikipedia)

