EL POETA Y EL CINE

szymborska .-1.-umbc.edu

«El poeta está sentado a la mesa o tendido en un sofá, con la vista clavada en la pared o en el techo – contó Wislawa Szymborska en su discurso al recibir el Premio Nobel -, de vez en cuando escribe siete versos, uno de los cuales tacha al cabo de un cuarto de hora, y pasa una hora más en la que no ocurre nada…¿Qué espectador aguantaría semejante cosa?».

Es cierto. La cámara no puede reflejar en este caso la batalla de la inspiración y el trabajo, la aventura de la creación y el quehacer. Recuerdo el taller madrileño del escultor Pablo Serrano y cómo me iba él mostrando las piezas inacabadas y aún deformes, pero masas tangibles, nacimientos que ya se podían tocar. Recuerdo también el taller a las afueras de Madrid de Juan Barjola y cómo los espejos se ondulaban sobre caballos y toros reventados en plazas retorcidas de colores y cómo enanos distorsionaban la tela, pero aquello era ya pintura y la mano del artista no tenía más que terminar y perfilar. Pero el taller donde se concibe la poesía es otra cosa. La cámara avanza en el silencio del aire y el aire de la creación vive en el misterioso hueco de la imaginación o la memoria:  las manos del poeta esperan a que ese aire descienda suavemente, y ese descendimiento desde la inspiración hasta el trabajo se hace de forma tan silenciosa que no hay cámara cinematográfica que lo pueda recoger.

La cámara, pues, no puede entretener al espectador como logra hacerlo ante un artista plástico.Estudio de pintor.-Matisse.-1903.-Fizwilliam Museum- Cambridge.-Olfga`s Galllery

Al entrar la cámara en el taller de Wislawa Szymborska no sabe cómo reflejar los movimientos de la poesía. Al entrar la cámara en el taller de Octavio Paz sólo le ve inclinado y pensativo:

«Cuando sobre el papel la pluma escribe,

a cualquier hora solitaria,

¿quién la guía?

¿A quién escribe el que escribe por mí,

orilla hecha de labios y de sueño,

quieta colina, golfo,

hombro para olvidar al mundo para siempre?

 

Alguien escribe en mí, mueve mi mano,

escoge una palabra, se detiene,

duda entre el mar azul y el monte verde.

Con un ardor helado

contempla lo que escribo.

Todo lo quema, fuego justiciero.

Pero este juez también es víctima

y al condenarme, se condena:

no escribe a nadie, a nadie llama,

a sí mismo se escribe, en sí se olvida,

y se rescata, y vuelve a ser yo mismo».

«Mientras escribo» («Calamidades y milagos») (Libertad bajo palabra)

Por eso, ante estos talleres de la poesía, la cámara cinematográfica siempre se retira. No sabe bien qué hacer.

(Imágenes:1.- foto de Wislawa Szymborska- umbc.edu/2.-Matisse.- Estudio bajo el tejado.-1903.-Cambridge.-Fitzwilliam Museum)

VERANO 2009 (6) : JOSÉ HIERRO

nubes.-2286.-por Masami Tada.-Soh Gallery.-Tokio.-photographe artnet

LAS    NUBES

«Inútilmente interrogas.

 Tus ojos miran al cielo.

Buscas, detrás de las nubes,

huellas que se llevó el viento.

 

Buscas las manos calientes,

los rostros de los que fueron,

el círculo donde yerran

tocando sus instrumentos.

 

Nubes que eran ritmo, canto

sin final y sin comienzo,

campanas de espumas pálidas

volteando su secreto,

 

palmas de mármol, criaturas

girando al compás del tiempo,

imitándole a la vida

su perpetuo movimiento.

 

Inútilmente interrogas

desde tus párpados ciegos.

¿Qué haces mirando a las nubes,

José Hierro?»

José Hierro: «Cuanto sé de mí» (1974)

(Imagen.-foto de Masami Tada– 2008 .-Soh Gallery.-Tokio.-artnet)

ISLA DE LA PALMA

Paseo botánico.-1

calle Real.-1

 

Se pasea entre las verdes hojas, se pasea sobre el color de las calles, se pasea junto a las laderas, se pasea al costado de las brumas. Como en «El año pasado en Marienbad«, aquella película de las sucesiones y los pasos, aquí los pasos marcan las sucesiones y la orografía de la montaña deja filtrar el agua de las nubes. Se pasea entre el color de las nubes, se pasea entre las rocas de los volcanes, se pasea al borde de los barrancos,  pasos de paseos cruzan verdosas tonalidades y claros amarillos. Se pasea sobre el suelo y la humedad, entre el laurel y el azebiño,  hojas verdes oscuras reciben a palomas y a pinzones. Se pasea junto a los refugios, cuevas y rediles del cielo guardan   vasijas de agua que se vierte en hendiduras de montañas. Se pasea sobre el silencio, se pasea sobre el colorido, el aroma de las flores rosadas nos lleva poco a poco al descanso, a esta canción de esta plazuela. Están los cantantes en piedra, la piedra canta sin ruido, cantan cómo es el aire de  Santa Cruz de La Palma.Plaza S. Cruz.-1

(Imágenes: Santa Cruz de La Palma, La Palma, islas Canarias.- 21 de julio 2009 .-fotos JJP)

ESCRIBIR ANTES DE ESCRIBIR

escribir.-1259.-por Agnes Martin.-1973.-Kornelia Tamm Fine Arts.-photografie.-artnet

Marcel  Proust

«Aquí había proyectado alguien en su cabeza  una gigantesca catedral aún no construida, había colocado ya, cuando aún no había nada, la clave de la bóveda, sabía ya que la última frase del libro que iba a escribir trataría de un libro que aún tenía que escribir, un libro en el que hablaría del lugar que ocupan las personas en el espacio, tan limitado en comparación con el que les está reservado en el tiempo, infinitamente mayor, ya que «tocan simultáneamente, como gigantes sumergidos en los años, épocas tan distantes, entre las cuales han venido a situarse tantos días». (Cees Nooteboom)

Escrito pues en su cabeza todo el libro, desde su inicio hasta el final, Marcel Proust  se inclinó ante sus papeles cada noche y se puso a dictar pacientemente a sí mismo.

 Lo único que tenía que hacer ya era escribir.

(Imagen:  Agnes Martin.-1973.- Kornelia Tamm Fine Arts.-artnet)

VERANO 2009 (4) : CLAUDIO RODRÍGUEZ

mar.-tTTkk.-foto por Benjamin Scott Keith.-2004.-Firs Names Photography.-ftografía.-artnet

ARENA

«La arena, tan desnuda y tan desamparada,

tan acosada,

nunca embustera, ágil,

con su sumisa libertad sin luto,

me está lavando ahora.

 

La vanagloria oscura de la piedra

hela aquí: entre la yema

de mis dedos,

con el susurro de su despedida

y con su olor a ala tempranera.

 

Vuela tú, vuela,

pequeña arena mía,

canta en mi cuerpo, en cada poro, entra

en mi vida, por favor, ahora que necesito

tu cadencia, ya muy latiendo en luz,

con el misterio de la melodía

de tu serenidad,

de tu honda ternura».

Claudio Rodríguez: (fallecido el 22 de julio de 1999, hace hoy diez años) :»El vuelo de la celebración» (1976)

(Imagen: foto: Benjamín Scott Keith.-2004.- 3 First Names photography -artnet)

ATRACCIÓN DE LA LUNA

La atracción de la Luna logró que hace cuarenta años unos pasos de hombre pisaran por vez primera aquella corteza. En una madrugada de hace cuarenta años quise seguir en directo el ruido de aquellos pasos caminando bajo el ojo de la televisión.

Como pequeño homenaje a aquellos pasos y a aquella atracción de la Luna – a aquella ciencia ficción hecha realidad – publiqué hace unos días en Alenarterevista el artículo que aquí transcribo:

AltarSelenelouvreMa508

«¿Qué hubo antes de la ciencia ficción? ¿Hubo algo anterior? ¿Vivimos el fin de la ciencia ficción, puesto que toda anticipación es entre nosotros ya realidad? El término “ciencia ficción fue usado por primera vez en 1851, año de la Gran Exhibición londinense. Brian Aldiss, novelista inglés, autor entre otras obras importantes de “Intangibles S.A.” (Alianza), declaró que “la ciencia ficción es la búsqueda de una definición de la humanidad y su status en el universo, que se basa en nuestro adelantado pero confuso estado de conocimiento”. Pero sobre la ciencia ficción las definiciones se pulverizan en el tiempo: “todos nosotros sabemos qué es la luz, pero no es fácil decir qué es”, quiso recordar Samuel Johnson. Así ocurre con la ciencia ficción: la utopía, la alienación, los experimentos científicos, los universos fantásticos y muchas otras variantes se expanden sobre libros y películas intentando horadar nuestras costumbres con la sorpresa, algo cada vez más difícil en un mundo que ya no suele sorprenderse de nada.

 

 

Margaret_Cavendish Mucho antes que emprendieran su camino los viajeros espaciales, todas las geografías de los mitos, islas, dominios y mundos alternativos poblaron la imaginación de las nubes y así autores antiguos descendieron velozmente a la superficie de los infiernos para ascender seguidamente hasta  los cielos y mostrarnos de par en par abiertas las puertas de la fantasía. “El hombre en la Luna o discurso sobre un viaje al más allá” es obra de 1638, la “Historia cómica de los estados e imperios de la Luna” data de 1656, la “Historia cómica de los estados e imperios del Sol” aparece cuatro años después, en 1661, y siete años más tarde, en 1668, la duquesa de Newcastle publica “La descripción de un Nuevo Mundo, llamado el Mundo Ardiente” en donde la autora plantea cómo la humanidad podría ser gobernada por un no-humano, una “inteligencia” animal”.

    

 

Gullivers_travels

Los relatos fantásticos de Cyrano de Bergerac, las proporciones y dimensiones que presentan “Los Viajes de Gulliver” de 1726, las soledades y descubrimientos de “Robinson Crusoe” en 1718, y mucho más tarde las historias de las  máquinas pensantes, serán tocadas con los rígidos, fríos y mecánicos movimientos de Frankenstein, mientras el checo Karel Capek – autor de “La guerra contra las salamandras” – en su drama “ R.U:R”, en 1902, unirá la palabra “robot” precisamente al sentido del “trabajo”. Por tanto, la Luna – tan lejana y cercana – iluminará ya en el siglo XVll el borde de las páginas que estamos leyendo y su rostro blanco, poblado de huecos sin descubrir, nos vigilará desde cualquier ventana. Ambrose Bierce filosofará en “Una partida de ajedrez” sobre la inteligencia no humana y  en 1785 el escritor alemán Rüdolf Erich Raspe, coleccionista de objetos raros y curiosos, devoto de joyas y piedras preciosas, publicará la “Segunda ascensión a la Luna”.

 

 

luna

La Luna siempre estará, pues, presente a través de los siglos. Es una Luna tentadora para toda imaginación y esa  imaginación viaja pronto a la Luna queriendo cubrirla o desnudarla, y cuando en 1969 la pisada del primer hombre deje allí su huella miles de ojos la habrán visitado antes gracias a la literatura. En 1966  el escritor inglés Kingsley Amis, padre del novelista Martin Amis, quiso definir una vez más la ciencia ficción como “aquella forma de narración que versa sobre situaciones que no podrían darse en el mundo que conocemos, pero cuya existencia se funda en cualquier innovación de origen humano o extraterrestre planteada en el terreno de la ciencia o de la técnica, o incluso en el de la pseudo-ciencia o la pseudo-técnica”. Cada día, sin embargo, la ficción no sólo no hace ciencia sino que la modifica y la supera, y la anticipación se disfraza para todos nosotros en utilidad real: ella nos acompaña como objeto corriente que nos mira deslumbrante y paciente desde los escaparates.

   

Antes de la ciencia ficción creíamos que alguna vez nos encontraríamos de repente con ella, pero ahora, al verla cara a cara, nos sorprende que ya no nos sorprenda nunca. Vivimos desde hace tantos años dentro de una ciencia ficción asimilada que ya no nos arriesgaríamos a entregar nuestra vida para que a cambio nos den una fascinante novela».

(Imágenes: ilustraciones pertenecientes a Alenarterevista)

VERANO 2009 (3) : ÁNGEL GONZÁLEZ

mar.-146.-por Clifford Smith.-2006.-Spanierman Modern.-New York.-phosografie artnet

PLAYA

Son las gaviotas, amor.

Las lentas, altas gaviotas.

 

Mar de invierno. El agua gris

mancha de frío las rocas.

Tus piernas, tus dulces piernas

enternecen a las olas.

Un cielo sucio se vuelca

sobre el mar. El viento borra

el perfil de las colinas

de arena. Las tediosas

charcas de sal y de frío

copian tu luz y tu sombra.

Alto gritan, en lo alto

que tú no escuchas, absorta.

 

Son las gaviotas, amor.

Las lentas, altas gaviotas.

 

Ángel González: «Acariciado mundo«

CONTEMPLAR UN PRADO

paisajes.-8822.-foto Librado Romero.-The New York TimesComo si nos tuvieran que llevar de la mano para aprender a contemplar espacios a los que no estamos acostumbrados, así muchos autores – como, por ejemplo, John Berger, del que he hablado varias veces en Mi Siglo – nos conducen en sus textos camino adelante, recordándonos – como indica un proverbio ruso – que «la vida no es un paseo campo a través«.

Sonreiríamos si nos dijeran que hay que aprender a contemplar un prado. Y sin embargo es así. Repletas las pupilas de velocidad, constantemente abiertas a tantas solicitaciones y quehaceres, el ojo ante el silencio y la mansedumbre del prado apenas se  detiene para remansar tal espacio, y si lo hace pronto pestañea, ya que el acto de la contemplación, en un mundo de celeridad utilitaria, le parece una pérdida de tiempo. Como he recogido en algún libro mío, «Santayana cuenta cómo él solía desfilar por las grandes colecciones de pintura del mundo con un amigo entendido en arte. Y cuando veía a su amigo quedarse totalmente ensimismado y extasiado ante una obra maestra, entonces (…) entonces caía de mí mi propia carga: me daba cuenta de que todos los esfuerzos de los hombres y toda la Historia, si a algo tendían, eran a ser coronados solamente en la contemplación«. («El ojo y la palabra«, pág. 167)paisajes.-7502.-por Max Liebermann.-1926.-Galerie Ludorff.-artnet

Pero John Berger en «Mirar» (Gustavo Gili) llega a algo más. «Los acontecimientos que tienen lugar en el prado (dice) – dos pájaros que se persiguen, una nube que oculta al sol cambiando así el color del verde – adquieren una significación especial porque ocurren durante los dos o tres minutos que estoy obligado a esperar. Es como si esos minutos llenaran una zona del tiempo que encaja perfectamente en la zona espacial del prado. El espacio y el tiempo se unen (…) Nosotros relacionamos los acontecimientos que hemos visto y todavía estamos viendo en el prado. Éste no solamente los enmarca, sino que también los contiene. (…) Empecé refiriendome al prado como un espacio a la espera de acontecimientos; ahora hablo de él como un acontecimiento en sí mismo«.

Berger nos anima a contemplar el prado sin acontecimientos que lo crucen, a contemplar el cielo sin el menor rasgo de una estrella fugaz. No esperemos relato alguno porque ése es el relato. Cielo y prado en sí son los acontecimientos supremos. Es en esa superficie inmóvil y bellísima donde debe encontrar el ojo su descanso.

(Imágenes:- 1.-foto de Librado Romero.-The New York Times/ 2.-paisaje.-por Max Liebermann.-1926.-Galerie Ludorff.-artnet)

VERANO 2009 (2) : OCTAVIO PAZ

mar.-foto por Corey Arnold.-Charles A. Hartman Fine Art.-photogafie.-artnet

MAR   POR  LA    TARDE

«Altos muros del agua, torres altas,

aguas de pronto negras contra nada,

impenetrables, verdes, grises aguas,

aguas de pronto blancas, deslumbradas.

 

Aguas como el principio de las aguas,

como el principio mismo antes del agua,

las aguas inundadas por el agua,

aniquilando lo que finge el agua.

 

El resonante tigre de las aguas,

las uñas resonantes de cien tigres,

las cien manos del agua, los cien tigres

con una sola mano contra nada.

 

Desnudo mar, sediento mar de mares,

hondo de estrellas si de espumas alto,

prófugo blanco de prisión marina

que en estelares límites revienta,

 

¿qué memorias, deseos prisioneros,

encienden en tu piel sus verdes llamas?

En ti te precipitas, te levantas

contra ti y de ti mismo nunca escapas.

 

Tiempo que se congela o se despeña,

tiempo que es mar y mar que es lunar témpano,

madre furiosa, inmensa res hendida

y tienpo que se come las entrañas».

Octavio Paz: «Calamidades y milagros» de «Libertad bajo palabra» (1935-1957)

(Imagen: «Gulf  Crossing».-2007.- foto de Corey Arnold.-Charles A. Hartman Fine Art .-artnet)

SOBRE LA UNIVERSIDAD

libro.-5511.-por William Ignatius Blemly.-Metropolitan Museum of ArtAhora que están desiertas aulas y edificios y uno puede pasear tranquilamente sobre briznas de aire que rozan los campus sin alumnos, pasadas lecturas – como las sabias de Alejandro Lano hablando de la Universidad  -, me llevan nuevamente hasta la reflexión:

«Heidegger solía citar el lúcido verso de Hölderlin: » Donde está el peligro, allí surge también la salvación». Ahora bien – recuerda Llano -,cuando el peligro no comparece, cuando uno se cree a salvo, la necesidad de salvación permanece oculta: donde no hay peligro, tampoco hay salvación. Y esto es quizá lo que sucede actualmente en muchas Universidades. Resulta muy significativo que los recientes diagnósticos de Alan Bloom y Alasdair MacIntyre, en los que se denuncian las ilusiones residuales de la educación ilustrada y liberal, apenas hayan encontrado eco en los ambientes académicos, tantas veces dominados por el activismo y la trivialidad.

Como ha dicho Robert Spaemann, la utopía está muerta. Pero ¿qué nos queda cuando lo que presuntamente sustituía a la religión se revela como ilusorio? O bien la vuelta al origen, el retorno al Dios vivo, o bien una radical antiutopía que niega cualquier dimensión transcendental del pensamiento humano. Richard Rorty, entre otros escritores relativistas, ha dibujado esta antiutopía: es el sueño de una sociedad liberal, en la cual han desaparecido todas las exigencias absolutas del conocimiento, la religión y la ética; en la cual sólo se consideran como verdaderos el placer y el dolor, sopesados según aquello que Amartya Sen ha llamado una «métrica mental». No debemos tomarnos nada en serio: queremos sentirnos bien, y eso es todo. El lugar del nihilismo heroico de Nietzsche lo ha ocupado un nihilismo banal que, como también dice Spaemann, se llama a sí mismo «liberal» y a sus adversarios «fundamentalistas». Para este nihilismo light, libertad significa multiplicación de las posibilidades de opción. Pero no deja emerger ninguna opción por la que valga la pena renunciar a todas las demás. Ya no hay lugar para el tesoro escondido en el campo, por el cual vende cuanto tiene quien lo encuentra.figuras.-9690.-por Junko Yoda.-2004.-Zabriskie Gallery.-photgrafie.-artnet

El relativismo escéptico de la cultura en apariencia dominante no sólo implica la muerte espiritual del alma, sino también de toda cultura vital, sin la cual la Universidad misma acaba por responder  a la fúnebre descripción que de ella hiciera Ortega y Gasset: » Cosa triste, inerte, opaca, casi sin vida». La Universidad que, desde hace ocho siglos, ha sido capaz de responder a los desafíos provenientes del exterior, se muestra ahora inerme ante la amenaza que brota de ella misma y que la está vaciando de su propio contenido. Estamos ante el fenómeno que los sociólogos actuales denominan «implosión», es decir, explosión seca, hacia dentro, producida por un interno vacío. No se trata de un problema funcional; se trata de una decisiva encrucijada institucional. Lo que le sobra a la Universidad es organización; lo que le falta es vida. Lo que necesita es, con palabras de Karl Jaspers, «esa fuerza espiritual básica sin la cual son inútiles todas las reformas de la Universidad».

Así voy pensando y rememorando lecturas por estos campus sin alumnos que ahora, por ser época estival, está visitando solamente la brisa.

(Imágenes: 1.-William Ignatius Blemly.-Metropolitan Museum of Art/ 2.-«Ice Floe».-2004.- por Junko Yoda. –Zabriskie Gallery.-artnet)

INSTRUCCIONES PARA SONREIR EN UN BLOG (2)

fantasía.-foto Scarlett Hooft Graafland.-Michael Hoppen Contemporay

 

A veces es necesaria una mínima sonrisa en un blog.

En alguna ocasión he recogido en Mi Siglo diversas instrucciones para sonreir en un blog 

Eran textos de Georges Perec, de Cortázar, de Jardiel Poncela.

 Copié aquí la Receta de cocina que aconsejaba Jardiel para hacer guisantes rellenos  y hoy añado una más, también  de su libro «Para leer mientras sube el ascensor» (Aguilar):

CHUFAS  A   LA  GRAN  DUMONT

«Cómprese cuarto kilo de chufas y pónganse a secar colgadas de una cuerda. Cuando estén bien secas, échense en agua.

Prepárese un perol grande, viértanse en él las chufas y sírvanse.

Si se quiere que los comensales queden contentos, en lugar de servir las chufas sírvase otra cosa. Por ejemplo, un bistec».

(Indudablemente el humor siempre será un esencial condimento)

(Imagen: Harvest Time.-foto Scarlett Hooft Graafland.-Michael Hoppen Gallery)

AUTOSTRADA DEL SOLE

New York.-taxi 1947.-foto Ted Croner.-Michael Hoppen Gallery

«Voy conduciendo en la noche por una autopista amplia, de MilánRoma, la autostrada del Sole. Vuelvo del Congreso de Literatura en que hemos hablado de Pirandello. Todos los faros se proyectan. Todos van en la misma dirección, hacia el infinito: todas las rectas, las curvas, los vaivenes suaves del volante, todas las subidas y bajadas en los montes oscuros, entre los pueblos aislados y dormidos, entre los oasis de las estaciones de servicio. Ráfagas de velocidad rozan en haz de vértigo mi ventanilla. Son bramidos. Zumbidos. Escapan su ahogo en fuga de estrellas. Va conmigo este cuadro de mandos, los relojes, el cuentakilómetros encendido, los pedales, las marchas: una intimidad iluminada. Cada vez que toco muy ligeramente la rueda del volante, la tierra gira sus ruedas en el espacio y me deja ver a la derecha la noche curvada, luego la noche enderezada, la noche rectilínea, la noche plana y sin fin. ¿A dónde vamos? Recorremos la orografía del mundo como gusanos de luz que van y vienen velozmente, clavadas las vidas tras los cristales. Ahora empieza a llover y las gotas son barridas en curva por un parabrisas con media luna de humedad. Conduzco. Recuerdo que conduzco. Sigo conduciendo deprisa y de noche por la autostrada del Sole. He dejado atrás Florencia. Por las luces debo estar acercándome a Arezzo, una ciudad que queda en la vasta oscuridad. Mis faros blanquean la negrura. He puesto hace un rato música suave, jazz solitario, un ritmo que va golpeando muy cadenciosamente al motor. De pronto, como en un arrebato de fuego, roza un bólido junto a mí, veo sus rojos pilotos traseros alejándose, adivino su tremenda velocidad, no me da tiempo a asombrarme del vértigo porque le veo y no le veo hacer un zig-zag, se levanta el bólido en el aire, vuela, desaparece. Suena un horrendo estampido de hierros, intento frenar deprisa, viene una nube de gas que se amplía, que avanza mientras sigo frenando, no consigo frenar, no puedo frenar, voy a estrellarme contra esta nube de gas que se extiende, recuerdo, recuerdo que al fin freno. ¿Qué hay detrás de esta nube de gasa que es ahora lento polvo blanco, polvo que vaga iluminado ante mis faros inmóviles, proyectados sobre la muerte, proyectados contra esta puerta de niebla, niebla de lo desconocido? Recuerdo. Recuerdo que sigo agarrotado al volante, clavado contra este umbral.

Lo desconocido toma entonces la vida que he vivido, estos huesos aún articulados, esta cabeza poderosa y pesada, todas las venas rumorosas y azules de mis manos, mi memoria, los latidos de mi corazón, este respirar acompasado de toda mi vida, lo desconocido toma mi sonrisa, mis dedos alargados al hojear el periódico, mi timbre de voz, mis carcajadas, todas las veces que he subido y bajado escaleras por tantos trabajos, mis emociones, los labios, esa mirada cálida y entrañable cuando he reprochado algo, lo desconocido lo toma todo – mis movimientos, la temperatura de mi cuerpo -, lo aquieta, lo enfría, lo deja absolutamente quieto, casi como una madera, igual que un objeto. Mi cuerpo cruza lo desconocido. Atraviesa lo desconocido. Lo desconocido me toma de una mano y me saca así de la autostrada del Sole«.

José Julio Perlado: del libro «Vida contemporánea» ( relato inédito)

(Imagen: foto de Ted Croner- 1947 .-Collection Miami Art Museum)

SOBRE EL LUJO

lujo G.-collar de plata 1994.-Jacomijn Van Der Donk.-Musee Arts Décoratifs

Paseando la mirada por brazaletes y collares, luego por mapas de países, luego por hambres y dispendios,  por reuniones de alto nivel de economistas y mandatarios, recuerdo las palabras de Sombart hablando del lujo:

«Lujo es  todo dispendio que va más allá de lo necesario. El concepto implica, pues, una relación, y para obtener en él un contenido palpable, lo primero que hace falta es saber qué se haya de entender por «lo necesario«. Hay dos maneras de determinarlo: por el medio subjetivo de un juicio de valor (ético, estético o de otra clase), o tomando un criterio objetivo para establecer la compararación.lujo F.-pendiente de 1900.-oro, topacio, perlas.-Paul y Henri Vever.-Musee Arts Décoratifs

Ahora bien; como criterio objetivo puede tomarse el conjunto de las necesidades fisiológicas o el de las necesidades que podríamos llamar culturales. Las primeras varían con los climas; las últimas, con las épocas históricas. Los límites de las necesidades culturales pueden fijarse a voluntad; pero conviene no confundir esta fijación arbitraria con la valoración subjetiva ya mencionada.lujo C.-salero El trunfo de Baco.-1545-1555.-por Pierre Reymond.-Museo de Arts Decoratifs.-

Resulta, pues, que el lujo ofrece dos distintos sentidos: cuantitativo y cualitativo. Lujo cuantitativo vale tanto como «derroche»; ejemplo, tener cien criados, bastando uno, o emplear tres fósforos para encender el cigarro. Lujo cualitativo es, en cambio, el consumo de bienes de mejor clase. Pueden reunirse a un mismo tiempo el lujo en uno y  otro sentido; y bajo esta forma se nos presenta en la mayoría de los casos. El lujo, considerado en su aspecto cualitativo, da lugar al «objeto de lujo» que es un bien (es decir, un objeto valioso) refinado, entendiendo por refinamiento toda confección de los objetos que puede estimarse superflua para la realización de los fines necesarios.lujo.-B.-alfiler de corbata de la coleccion Nissim de Camondo.-museo de Arts Decoratifs

El refinamiento puede manifestarse en dos direcciones: en la materia y en la forma del objeto. Los dos sentidos que ofrece el concepto del lujo – absoluto y relativo -se aplican también a los substratos del lujo cualitativo, a los objetos refinados. Si tomamos el concepto de refinamiento en un sentido absoluto, observaremos que la mayor parte de las cosas que empleamos tiene este carácter, ya que casi todas ellas satisfacen más de lo que requieren las necesidades animales.

lujo H.-brazalete 1898-1899.-René Lalique.-oro, diamantes.-Musee Arts Décoratifs.

Por consiguiente, podemos decir que existe cierta necesidad de refinamiento, en sentido relativo; el refinamiento que exceda de la medida corriente, en un estado de cultura dado, es el único que puede estrictamente llamarse refinamiento. Esta necesidad de refinamiento, estrictamente definida, es la que llamamos necesidad de lujo. Los bienes que sirven a satisfacerla se llaman bienes de lujo u objetos de lujo en sentido estricto».lujo.-J.-caja, alrededor de 1959.-em oro.-Jean Schulumberger.-Les Arts Décoratifs.-

Así iba yo recordando las palabras de Sombart mientras veía el mapa de los países, la ruta de los oros y los  topacios, seguía las conversaciones de los altos mandatarios, y contemplaba, ofreciéndose a las miradas del mundo, el mercado universal de los objetos.

(Imágenes:-1. collar 1994.-plata.-Jacomijn Van Der Donk.-Les Arts Décoratifs/ 2.-broche 1900.-oro, topacio, plata.-Paul y Henri Veve.-Les Arts Décorratifs/Laurent Sully Jaulmes/ 3.-salero «El triunfo de Baco».-hacia 1545-1555.-por Pierre Reymond.-Les Arts Décoratifs/ 4.-alfiler de corbata de la colección Nissim de Camondo.-Les Arts Décoratifs/ 5.-brazalete .-oro, diamantes.-1896-1899.-de René Lalique.-Les Arts Décoratifs/ Laurent Sully Jaulmes/ 6.- caja.-oro.-alrededor de 1959.-Jean Schlumberger-.-Les Arts Décoratifs/ Laurent Sully Jaulmes)

EL OPOSITOR

libros.-QQ8.-foto por André Kertész.-1928.- Edwynn Houk Gallery.-pjotography.-artnet«Al ver al opositor delante de él, ante su mesita, recostado como se veía en el respaldo de uno de los cinco sillones del Tribunal, al verse a sí mismo allí sentado, con las manos saliendo de los puños blancos de su camisa, al moverse hacia el Catedrático Presidente del Tribunal, hacia los labios entreabiertos del Presidente a su lado, erguido, que seguía atento la intervención del joven opositor a la derecha, un hombre solitario que exponía los argumentos de su lección, se dio cuenta de que su vida a veces estaba allí, en horas de escucha en silencio entre vasos de agua, tomando notas, hojeando publicaciones, girando largos ratos hacia la derecha, hacia el opositor de turno, para inclinarse despacio hacia su izquierda, cuchicheando algo a su compañero de Tribunal, un vaivén muy lento de la derecha hacia la izquierda, atención a quien habla, paciencia, leve curiosidad, monotonía, algo más de curiosidad, nueva caída en la monotonía, los puños de las mangas rozando los proyectos docentes y los programas, ahora hablaba el joven opositor y apoyaba su intervención en palabras, Mi lección consta, los motivos que me guían a explicar aquí, palabras, citas, vueltas, recovecos, pliegues, Ya que con la segura confianza en este Tribunal, mi aportación no intenta sino desentrañar, palabras, pausas, sorbos de agua, pausas, palabras, palabras. Todo estaba allí, en escuchar lo que decían las palabras, lo que ellas escondían, palabras que revelaban ideas, hojarasca de palabras que tapaban el camino de la sabiduría, ¿qué se sabía?, ¿cuánto se sabía?, Porque mi concepción del tema no es otra que la que, aunque las aportaciones extranjeras en este punto, yo no sabría decir sin embargo, porque la corriente clásica marca aquí un hito, palabras que rodeaban la espuma de la boca reseca y el bedel entraba a sussurrarle un recado al Secretario, palabras con ojos devorados de insomnios, blancas palabras recortadas en fichas, clasificadas en archivos, suelas de palabras recitadas de un lado a otro de una habitación, temas al aire, palabras, palabras en vigilias, delgadez de palabras, rodillas de palabras prensadas contra pupitres de bibliotecas, Que yo divido ahora en seis apartados y sin ánimo de, aunque en su día la lección magistral, pero ha de tenerse en cuenta que la bibliografía, Y lo que estoy intentando ante este Tribunal, horas amarillas, años, soledad, vaivén de piernas, codos, columna vertebral, espinazo, Por lo que voy a ir resumiendo este primer ejercicio puesto que el tiempo de que dispongo…Y luego las vueltas lentas hacia la izquierda, comentando un aspecto al oído del colega, murmullo de matiz, recortándose la oreja del compañero que escucha, luego la tos del Presidente, voz del opositor, Voy entonces a ser muy breve para no cansar a este Tribunal, lo que he sintetizado en mi intervención, Mi deseo es haber acertado a, palabras del joven solitario, palabras sudorosas y lívidas, a punto de llegar desvanecidas a la Pausa primera, oasis de pausa líquida de agua, mano arrastrada hacia el vaso, palabras que tantean, balbucean ansiando descanso, Por lo que doy las gracias a la atención y a la amabilidad de este Tribunal, y el tono del Presidente pisando en el silencio: «Muchas gracias. Este Tribunal ha decidido que el siguiente ejercicio tenga lugar mañana a la cuatro»

José Julio Perlado: del libro «Vida contemporánea» (fragmentos de un relato inédito)

(Imagen: Biblioteque.-París.-1928  foto por André Kertész.–Edwynnn Houk Gallery.-artnet)

VERANO 2009 ( 1 ) : PLAYA

 

mar.-regatas.-Raoul Dufy.-1950.-Kunsthandel Frans Jacobs.-sphtografie.-artnetPLAYA

«Las barcas de dos en dos,

como sandalias del viento

puestas a secar al sol.

 

Yo y mi sombra, ángulo recto.

Yo y mi sombra, libro abierto.

 

Sobre la arena tendido

como despojo del mar

se encuentra un niño dormido.

 

Yo y mi sombra, ángulo recto.

Yo y mi sombra, libro abierto.

 

Y más allá, pescadores

tirando de las maromas

amarillas y salobres.

 

Yo y mi sombra, ángulo recto.

Yo y mi sombra, libro abierto».

 

Manuel Altolaguirre: «Las islas invitadas y otros poemas» (1936)

(Imagen: Raoul Dufy.-1950.- Kunsthandel Frans Jacobs.-artnet)