VIAJES POR ESPAÑA (14 ) : DE ASTURIAS A LEÓN

 

 

«Las vertientes meridionales de la gran sierra que divide Asturias de León – escribe José María Cuadrado en sus «Recuerdos y bellezas de España«-, aunque  menos rápidas y profundas que las que miran al principado, ofrecen caracteres muy semejantes. Cimas cubiertas de casi perpetua blancura, vegetación silvestre y grandiosa de hayas, robles y encinas, frigidísimas y copiosas fuentes, arroyos que bajan a reunirse en caudalosos ríos, valles escondidos e imponentes desfiladeros cortados como a pico, formados por los ramales y avanzadas de la cordillera, techos bajos y pajizos blanqueados por la escarcha cuando no oprimidos por la nieve, dispersos y cortos pueblecillos que se agrupan de diez en diez o de doce en doce para componer un ayuntamiento, vida pastoral en los moradores, sencillez y hospitalidad en las costumbres, tales son los rasgos comunes de las montuosas comarcas de Laceana, Babia, Omaña, Argüelles y Valdeburón. Divididos corren y encajonados en sus angostas cañadas, ora sesgos ora raudos y espumosos, el Omaña y el Luna, el Vernesga y el Torío, el Curueño  y el Porma, el Orbigo y el Esla, que absorben luego uno tras otro a los restantes para llevar al Duero sus aglomerados caudales fuera de los confines de la provincia.

Cada otoño, cuando los árboles se desnudan de sus hojas, bajan de aquellas breñas los naturales en crecidas caravanas tras de las manadas de ovejas merinas que constituyen su principal riqueza y que van a buscar más templado clima y más abundante pasto en las vegas de Extremadura, dejando silenciosos y ateridos sus campos, y a los ancianos, niños y mujeres reunidos alrededor del hogar durante la rígida invernada : cada primavera vuelven a sus praderas nativas los trashumantes rebaños y los pastores, no maleados en general por su nómada existencia; y puéblanse entonces las chozas de alegría, y de danzas los verdes sotos, y los aires de sentidas canciones y melancólicas tonadas, y las mesas de frescas natas y sabrosas colaciones para el huésped o viajero que acierta a penetrar en la Arcadia leonesa y a identificarse por temporada con alguna de sus homéricas familias».

(Imagen – Babia -traveler)

CONSEJOS A UN HIJO

 

 

«Querido niño: – le escribe el conde de Chesterfield a su hijo Philip ( octubre de 1747)

El arte de agradar es muy necesario pero también difícil de dominar. Es imposible reducirlo a meras reglas. Aprenderás más que de mí, de tu buen juicio y tus dotes de observación El método más seguro es seguir la siguiente máxima : » Haz lo que te gustaría que te hicieran».

Adopta el tono de la persona con quien te encuentres y no pretendas marcar el tuyo; muéstrate serio, alegre o incluso banal, dependiendo del humor de quien te acompañe. Es esta una obligación del individuo ante la mayoría. No cuentes historias en compañía: no hay nada más tedioso y desagradable. Si por ventura conoces una historia muy breve y sobradamente pertinente al respecto del tema que se esté tratando, relátala con la mayor concisión, y deja caer que no te gusta contar historias pero que te animas a hacerlo por su brevedad. De todas las cosas, elimina de tu conversación el egoísmo y no quieras nunca entretener con tus preocupaciones personales o asuntos privados. Aunque a ti te sean interesantes, a los demás les resultarán tediosos e impertinentes. Además, siempre es recomendable ser discreto al respecto de tales asuntos».

 

 

Tres años después le aconseja:

«Fija una hora determinada y un día de la semana para tus cuentas y mantenlas en orden. De esa manera te quitarán muy poco tiempo y jamás podrán engañarte.

No leas nunca historias sin tener mapas y cronologías a mano, que deberás consultar constantemente. Sin ellos, la historia no es más que una confusa sucesión de hechos.

Levántate temprano y a la misma hora todas las mañanas, aunque la noche anterior te hayas quedado despierto hasta tarde. Te asegurarás así al menos una o dos horas de reflexión y lectura antes de que comiencen las habituales interrupciones matutinas y te será saludable, pues te obligará a irte a la cama temprano al menos una noche de cada tres».

 

 

(Imágenes-1-Antonio Mancini– 1875 galería nazionale de arte moderno/2 y 3 – Andrea Mastrovito- andreamastrovito.com)

VERANO 2017 (2) : EL MAR DESDE MUY CERCA

 

 

«Ciertas noches cuya suavidad se prolonga, sí, ayuda a morir el saber que volverán después de nosotros sobre la tierra y el mar. ¡ Gran mar, siempre labrado, siempre virgen, mi religión con la noche! Él nos lava y nos sacia en sus surcos estériles, nos libera  y nos mantiene en pie. En cada ola, una promesa, siempre la misma. ¿Qué dice la ola? Si tuviese que morir, rodeado de montañas frías, ignorado del mundo, renegado de los míos, agotado de fuerzas finalmente, el mar, en el último momento, llenaría mi celda, vendría a sostenerme por encima de mí mismo y ayudarme a morir sin odio».

Albert Camus – » El mar desde muy cerca» – «El verano» (1953)

(Imagen -Corey Arnold – Charles Hartman -fine- art- photografie – artnet)

CONTEMPLAR EL PAISAJE ME PERMITE OBSERVAR

 

 

«Contemplar el paisaje me permite observar que lo que avanza puede ser más delicado, bello, noble que lo que persevera en la inmovilidad. Porque en este momento el viento sacude los árboles y arbustos únicamente por una razón muy sencilla y evidente: son tenaces. Cuando a veces ceden, se producen las sacudidas. Si no hubiesen arraigado no podríamos hablar del rumor de sus hojas y, en consecuencia, tampoco escucharlo. La escucha depende del rumor y el rumor de las sacudidas y las sacudidas de la objetividad procedente de un lugar concreto. Las nubes en fuga, hermosas, grandiosas, no están inmóviles y por eso tampoco sufren sacudidas. Montañas enteras de nubes y edificios de nubes como castillos tienen un aspecto casi indolente, cual cisnes nadando o mujeres que se dejan inducir o persuadir a esbozar una sonrisa o un movimiento. La persuasión por lo bello, por lo blando, por lo sublime culmina en una totalidad de mudo sometimiento , como sucede, por ejemplo, con las grandes ideas o con las buenas obras, con la justicia, con el amor. El concepto más excelso pasa silencioso, inaudible, soplado por la boca antediluviana del viento. Sin embargo, lo tranquilo, lo duradero, los fenómenos que ofrecen o presentan resistencia a lo viviente, sea impalpable o palpable, existen y parecen conocerse y complementarse de la manera más exquisita».

Robert Walser – » Escrito a lápiz» – «Microgramas lll» ( 1925- 1932)

((Imagen : –   John Constable- estudio de  cielo y árboles -1821 – museo Victoria  y Alberto)

LAS CARTAS DE JANE AUSTEN

 

 

«Jane Austen tenía la figura alta y esbelta, su paso era ligero y firme y toda su apariencia rebosaba de salud y animación – así la evoca Somerset Maugham recordando a su biógrafo-. Poseía una piel de tono moreno claro de rico color; tenía las mejillas redondas, nariz y boca pequeñas y bien formadas, brillantes ojos castaños y cabello del mismo color, que formaban naturales rizos en torno a su rostro». Virginia Woolf  la dedicó varios textos, entre ellos un ensayo publicado en «Nation and Atheneum» en diciembre de 1923 en el que escribe : » el equilibrio de sus dotes era singularmente perfecto. Entre sus novelas terminadas no se encuentran fracasos , y, entre los capítulos de cada una de estas novelas, pocos hay que sean notablemente inferiores a la calidad de los restantes. Pero, a fin de cuentas, Jane Austen murió a los cuarenta y dos años de edad. Murió en el momento culminante de su capacidad de escritora, y cuando aún no había experimentado estos cambios que, a menudo, determinan que el último período de la carrera de un escritor sea el más interesante. Vital, incoercible, dotada de una inventiva de gran fuerza, no cabe la menor duda de que, si hubiera vivido unos años más, hubiera escrito más, y es tentador pensar  si acaso no hubiera escrito de manera diferente».

 

 

Naturalmente todos los que se acercan a la vida de Jane Austen tienen que acercarse también a la de su hermana Cassandra a la que dirigió tantas cartas. Jane Austen escribía sus cartas en una primera hoja normal y luego la ponía apaisada y escribía de nuevo de través, aprovechando los huecos, método que ahorraba papel pero agotaba el ojo, como ha señalado algún comentarista. «Creo que Austen escribió cartas mejores que las que otras personas como ella habrían sido capaces de escribir», declaró el profesor John Mullan dedicado desde hace años a estudiar la figura de Jane. Sobre las cartas de la novelista ha habido opiniones para todos los gustos: desde quienes las encuentran aburridas hasta quienes, como Maugham, opinan que están llenas de naturalidad. » Las mujeres solteras – decía en una de ellas – tienen una terrible propensión a ser pobres, lo cual representa un muy fuerte argumento en favor del matrimonio». «Mr. W. tiene veinticinco años, no es mal parecido y nada agradable. No tiene nada más.  Unos modales fríos y caballerosos, pero es muy silencioso. Dicen que su nombre es Henry, una prueba de la desigualdad con que los dones de la fortuna son repartidos. He visto a muchos que se llamaban John o Thomas que son mucho más agradables».

Maugham recuerda que los Austen no eran ni pobres ni ricos. La señora Austen y sus hijas se hacían casi todos sus vestidos, y las muchachas confeccionaban las camisas de sus hermanos. » Los planes eran sencillos y representaba un gran acontecimiento el baile dado por alguno de sus encumbrados vecinos. En Inglaterra, en aquella lejana época, había centenares de familias que vivían aquella vida apacible, casera y decente. ¿No es extraño que en el seno de una de ellas, sin ritmo ni razón, naciera una novelista soberbiamente dotada?».

 

(en recuerdo de Jane Austen, cuando en estos días se cumplen dos siglos de su muerte)

(Imágenes-1- residencia donde vivió Jane Austen sus últimos ocho años- hoy museo- wikipedia/ 2- imagen de una sociedad de la época. wikipedia/ 3- Jane Austen- Wikipedia)

TARKOVSKI, LA VANIDAD Y EL ORGULLO

 

La  aparición de «Atrapad la vida. Lecciones de cine para escultores del tiempo» (Errata Naturae) me llevan de nuevo a la lectura de los»Diarios» de Tarkovski (» Journal 1970- 1986″) ( Cahiers du cinema) – y me detengo en su anotación del 12 de febrero de 1979,  – un año después de  realizar «Stalker» – cuando escribe: «He estado con Tonino Guerra. Le he contado el argumento siguiente: un hombre, un escritor, que ha conseguido llegar muy alto en su ascensión espiritual, que es leal y bueno, que ha despreciado siempre la vanidad del mundo y del éxito y que está preparado para morir, se mira un día en un espejo  y descubre sobre su rostro los signos de una enfermedad terrible, la lepra. Transcurre todo un año esperando que esa enfermedad se declare abiertamente. Pero durante ese espacio de tiempo, los médicos y otras gentes competentes le informan de que ya se ha curado. Vuelve entonces a su casa y encuentra todos sus objetos recubiertos de polvo. Su cuaderno de notas es un basurero y con el lápiz no es capaz de escribir ninguna cosa.

– ¡Tanto peor! -murmura él por lo bajo.

– ¡Tanto peor! – le responde una fuerte voz dirigida hacia su rostro desde el espejo para recordarle que está bien vivo. Pero él se encuentra vacío de sustancia.  Y comprende que el más grande de sus pecados es el orgullo.  Él creía haber alcanzado  en el pasado cumbres espirituales, y  he aquí que ahora está reducido a la nada: la conciencia de la muerte, a través de la enfermedad, le ha hecho el vacío».

 

 

Tarkovski le da vueltas muchas veces al tema de la vanidad y del orgullo.  El 21 de diciembre de 1979, meditando sobre el Tiempo, copia esta plegaria de San Efrén, recitada durante la Cuaresma  : » Señor y Maestro de mi vida, aleja de mí el espíritu de la pereza, del abatimiento, de la dominación y de las palabras vanas. Dame un espíritu de castidad, de humildad, de paciencia y de amor».  Y tres días después, en la Nochebuena del 24 de diciembre, copia otras palabras de un santo:  » la vanagloria consigue refugiarse en todas nuestras actividades. Por ejemplo, si  encuentro vanagloria en mi ayuno, cuando lo interrunpo para no llamar la atención, me vanaglorio y me glorifico de mi prudencia. Cuando  llevo vestidos caros  me encuentro vencido por mi vanagloria , y cuando los llevo pobres, aún tengo vanidad. Cuando hablo, estoy dominado por ella y cuando guardo silencio , la vanidad aún me domina. Es como una trampa de tres puntas: da igual  la manera en que tú la arrojes, ella siempre te muestra una de las puntas».

 

 

 

(Imágenes -1-  Tarkovski – people ucalcary -ca/ 2 -«Nosthalgia» -Applescript  – extracts / 3- Tarkovski)

LA POESÍA

 

 

«En ocasiones, raramente, solía encenderse el salón al atardecer, y el sonido del piano llenaba la casa, acogiéndome cuando yo llegaba al pie de la escalera de mármol hueca y resonante, mientras el resplandor vago de la luz que se deslizaba allá arriba en la galería, me aparecía como un cuerpo impalpable, cálido y dorado, cuya alma fuese la música.

¿ Era la música? ¿ Era lo inusitado? Ambas sensaciones, la de la música y la de lo inusitado, se unían dejando en mí una huella que el tiempo no ha podido borrar. Entreví entonces la existencia de una realidad diferente de la percibida a diario, y ya oscuramente sentía cómo no bastaba a esa otra realidad el ser diferente, sino que algo alado y divino debía acompañarla y aureolarla, tal el nimbo trémulo que rodea a un punto luminoso.

Así, en el sueño inconsciente del alma infantil, apareció ya el poder mágico que consuela de la vida, y desde entonces así lo veo flotar ante mis ojos: tal aquel resplandor vago que yo veía dibujarse en la oscuridad, sacudiendo con su ala palpitante las notas cristalinas y puras de la melodía».

Luis Cernuda – «Ocnos»

(Imagen- Vilhelm Holsoe)

LA MODA EN SONIA DELAUNAY

 

 

«Boccioni y Severini, a la cabeza de los pintores, –  recordaba Fernande Olivier en «Picasso y sus amigos» -, habían inaugurado una moda futurista que consistía en llevar dos calcetines de color diferente pero que hicieran juego con la corbata. Para que se les viera bien en el Café del Ermitage, que se había convertido en sede social del grupo desde que Picasso vivía en el bulevar de Clichy, se subían los pantalones hasta muy arriba y descubrían dos piernas, una verde y otra roja, que salían de los zapatos. Al día siguiente, el rojo había cedido el sitio al amarillo y el verde al violeta, pero los colores en general tenían que ser complementarios». Así se comenta el encuentro entre cubistas y futuristas hacia 1911 con las primeras manifestaciones en París de la «reforma del traje» , traje y moda en donde años después participaría la pintora Sonia Delaunay.

 

 

La moda y los pintores han ido muchas veces  enlazados en la historia. Menos de cuarenta años antes de las costumbres y los amigos de Picasso, en el mundo de los impresionistas, Louis Edmund Duranty, en 1876, en » La nueva pintura«, declaraba que » lo que nos hace falta es la nota especial del individuo moderno, en su vestido, en medio de sus costumbres sociales, en su casa o por la calle. La actitud de cada uno mostrará si este personaje camina hacia una reunión de negocios o hacia una cita de amor».

 

 

Ahora en el  museo Thyssen de Madrid tiene lugar la exposición «Sonia Delaunay. Arte, diseño y moda». En el Madrid de «Pombo» y del «ultraísmo» –  lo quiso recordar James Laver en su » Historia del  traje»-, » Sonia Delaunay es acogida con adoración. En ese ambiente se dedica al diseño de trajes y a la decoración. No era esta su primera incursión en este campo porque en 1913 ya había realizado su primer «vestido simultáneo«, pero sólo ahora se dedica de lleno a la aplicación de los principios del «orfismo» al tejido. Serge Diaghilev, que hacía entonces una gira por España con los Ballets Rusos, le encarga los trajes para » Cleopatra» y le pone en contacto con el marqués de Valdeiglesias, quien le introduce en la buena sociedad madrileña para la que realizará trajes y decoraciones. Sonia Delaunay abre una  «boutique» que tiene un enorme éxito, y pronto su moda se extiende a Bilbao y San Sebastián. Sus creaciones en el mundo de la moda suponen la primera aplicación de la abstracción en el traje y son viables gracias al respaldo que encuentra en la élite aristocrática española. Sus obras carecieron entonces de repercusión fuera de esos círculos y hubo de esperar hasta los años 60 para que Sonia Delaunay fuera descubierta».

 

 

«En 1923 – confesaba la artista – fui contratada por una casa de Lyon interesada en diseños para tejidos. Realicé 50 diseños – relación de color con formas geométricas puras, rimadas. Después de haber pasado por esta fase de pesquisas, que nunca fueron teóricas sino únicamente basadas en una sensibilidad, adquirí una libertad de expresión que se puede comprobar en mis últimas obras, sobre todo expresando estados del alma».

 

 

Y en su conferencia » La influencia de la pintura sobre la moda» en 1927 comentó : «la sensibilidad del ojo fijo sobre la naturaleza intenta reproducir la multitud de tonos elementales cuya yuxtaposición da a la retina la sensación de un color único. Una tinta que parece uniforme está formada por el conjunto de tintas diversas, sólo perceptibles al ojo que sabe ver. Es una visión atmosférica y no sintética».

Ahora Sonia Delaunay vuelve a Madrid.

 

 

(Imágenes-1- Sonia Delaunay – vestidos simultáneos – vestido para Gloria Swanson- rtve  es/ 2 y 3 –  Sonia Delaunay – el país/  4 –   pintura de Sonia Delaunay / 5-  vestido – vivir demais/ 6 – pintura de Sonia Delaunay)

LOS MOMENTOS DE LA INSPIRACIÓN

 

 

«Podemos distinguir – escribe Nabokov en «Opiniones contundentes» –  diversos tipos de inspiración que pasan de una forma a otra de manera gradual, al igual que todas las cosas en este fluido e interesante mundo nuestro, al tiempo que se prestan amablemente a un remedo de clasificación. Un resplandor preliminar es algo que el artista aprende a percibir en una fase muy temprana de su vida. Esa sensación de cosquilleo, de bienestar, se ramifica a través de su cuerpo como el rojo y el azul en la imagen de un hombre despellejado bajo el encabezado de Circulación de la Sangre (…) Se expande, resplandece y remite sin revelar su secreto. Mientras tanto, sin embargo, se ha abierto una ventana, ha soplado un viento auroral, los nervios han sentido hormigueo. Al poco todo se disuelve: regresan las preocupaciones habituales y las cejas vuelven a describir su arco de dolor ; el artista sabe que está preparado.

Pasan unos días. La siguiente fase de inspiración es algo que uno espera ardientemente… y ya no es algo desconocido (…) El narrador presiente lo que va a contar. El presentimiento se puede definir como una visión instantánea que se convierte en un veloz discurso (…) El escritor experimentado de inmediato toma nota, y mientras lo hace transforma lo que es poco más que un borrroso discurrir en algo que poco a poco va cobrando sentido, con epítetos y construcciones de frases que crecen tan claros y elegantes como quedarían en la pągina impresa.

(…) Podemos ver la inspiración como algo que acompaña a un autor mientras éste trabaja en su nuevo libro. Lo acompaña mediante unos fogonazos sucesivos a los que el escritor podría acostumbrarse hasta tal punto que cualquier repentino chisporroteo de la iluminación doméstica podría pasar por un acto de traición».

 

 

(Imágenes -1- Victoria park – 1915 – McCord museum/ 2- Drago persic– engholm gallerie)

VERANO 2017 (1) : ME GUSTARÍA APRENDER EL LENGUAJE DEL PEZ

 

 

«Me gustaría aprender el lenguaje del pez.

El recado del delfín al delfín.

El habla de la ballena.

O el grito de la gaviota a la gaviota.

El sonido inarticulado de cualquier latido.

O el simple zumbido. O el silencio

cargado

de señales.

Quizás entonces el sentido primordial.

El ritmo iniciático e inicial del poema.

La batida del mar. La batida del viento.

La batida de la tierra».

Manuel AlegrePico» (1998)

(Imagen – huchthausen)

VIEJO MADRID (69) : EL PRADO DE LOS JERÓNIMOS

 

 

«Hacia la parte oriental de Madrid, luego en saliendo de las casas, sobre una altura que se hace, hay un suntuosísimo monasterio de frailes Jerónimos, con aposentamientos y cuartos para recibimientos y hospedería de reyes, con una hermosísima y muy grande huerta. Entre las casas y este monasterio hay, a la mano izquierda en saliendo  del pueblo,  una grande y hermosísima alameda, puestos los álamos en tres órdenes, que hacen dos calles muy anchas y muy largas, con cuatro o seis fuentes hermosísimas y de lindísima agua, a trechos puestas por una calle y por la otra muchos rosales entretejidos a los pies de los árboles por toda la carrera. Aquí en esta alameda hay un estanque de agua que ayuda mucho a la grande hermosura y recreación de la alameda. A la otra mano derecha del mismo monasterio, saliendo de las casas, hay otra alameda también muy apacible con dos órdenes de árboles que hacen una calle muy larga hasta salir del camino que llaman de Atocha. Tiene esta alameda sus regueros de agua y en gran parte se va arrimando por una mano a unas huertas. Llaman a estas alamedas el Prado de san Jerónimo, donde de invierno al sol y de verano a gozar de la frescura es cosa muy de ver y de mucha recreación la multitud de gente que sale, de bizarrísimas damas, de bien dispuestos caballeros y de muchos señores y señoras principales en coches y carrozas. Aquí se goza con gran deleite y gusto de la frescura del viento todas las tardes y noches del estío, y de muchas buenas músicas, sin daños, perjuicios ni deshonestidades, por el buen cuidado y diligencia de los alcaldes de la corte».

Pedro de Medinael Prado de los Jerónimos  (siglo XVl)

 

 

(Imágenes-1- Jusepe Leonardo- 1637- el Prado de los Jerónimos- Wikipedia/ 2.-Fernando Brambila- el Prado en el siglo XlX- Wikipedia)

DESCUBRIMENTO DE UNA CIUDAD

 

 

«No intento aquí hacer el retrato de una ciudad. Quisiera únicamente tratar de mostrar cómo ella me formó, es decir, en parte me incitó, en parte me limitó a ver el mundo imaginario al que despertaba por medio de mis lecturas, a través del prisma deformante que interponía entre ella y yo, y cómo por mi lado, ya que mi reclusión me permitía la libertad de alejarme de sus características materiales, la he remodelado según el contorno de mis ensueños íntimos, la he prestado carne y vida, según la ley del deseo más que el de la objetividad. Que ella me acompañe, pues, como uno de esos vademécums que se pasean por todas partes, que se hojean, que se anotan y que se rayan sin miramientos, agenda que se consulta siempre de manera cotidiana e inconsciente, a la vez trampolín inutilizable para la ficción y red de surcos mentales, que ha hecho que se ahondaran y endurecieran en mí los pasos que me imponía.

 

 

(…) La llegada a una ciudad siempre ha hecho que me mantuviera sumamente atento a los progresivos cambios del paisaje que la anuncian. Cuando especialmente me acerco en tren, espío los primeros signos de infiltración en el campo de las pulsaciones del núcleo urbano, y, cuando se trata de una ciudad en la que me gusta vivir, sucede que los acojo casi como si me hicieran el gesto de bienvenida que desde lejos te dirige una mano levantada en el umbral de una casa amiga. Cuando todos los años llegaba a Pornichet para pasar las vacaciones, lo que desde la distancia me advertía de su proximidad, en el corazón de la campiña interior tan melancólica, eran en un principio las copas de los pinos que sobresalían por encima de los setos vivos, luego algunas cercas como recién pintadas, después tres o cuatro villas repentinamente estrepitosas de blancura destacando contra los árboles, como chozas en un palmeral. E incluso cuando, sin transición, la estación me arrojaba de golpe a un mundo más vivo, más endomingado, más tintineante, a una muchedumbre indígena completamente morena bajo sus taparrabos, sus camisetas, sus saris resplandecientes, la primera y modesta información de la llegada seguía siendo la verdadera, aunque hubiera caído ya la mano levantada un segundo en el umbral».

Julien Gracq La forma de una ciudad»

 

 

(Imágenes-1- Elliott Erwitt/ 2-tren británico -irtsociety/ 3- foto Thekia Ehling Randall- Scott gallery New York photografier)

VIAJES POR EL MUNDO (8) : CORFÚ

 

Corfú- nhy- fortaleza vieja y casco antiguo- wikipedia

 

«En Corfú  la primavera era siempre una cosa muy seria. – así lo narra Gerald Durrell en » Bichos y demás parientes» – . Diríase que casi de la noche a la mañana los vientos invernales limpiaban de nubes el cielo y lo dejaban de un azul claro de espuela de caballero, y de la noche a la mañana las lluvias invernales alfombraban los valles de flores: el rosa de los satiricones, el amarillo de los crocos, los altos tallos pálidos de los asfódelos, los  azules ojos de los nazarenos que parecían mirarte desde la hierba más leve. Los olivares se animaban con el murmullo de los pájaros recién llegados: las abubillas de color salmón y negras, con sorprendidas crestas, hundían el largo y curvado pico en la tierra blanda, entre los matojos de hierba verde esmeralda; los jilgueros, con destellos de oro, rojo y negro en su plumaje, danzaban alegres de rama en rama, entre silbidos y gorjeos. En las acequias de los campos las algas teñían el agua, sembrada de hileras de huevos de sapo que eran como sartas de perlas negras; ranas verde esmeralda se croaban unas a otras, y los galápagos de concha negra como el ébano trepaban a las orillas para hacer sus agujeros y poner sus huevos. Las libélulas de acerado azul, delgadas cual hilos, desovaban y flotaban como el humo entre la maleza, trasladándose con vuelo extrañamente rígido. Era entonces cuando los ribazos se iluminaban de noche con la luz verdiblanca y palpitante de mil luciérnagas, y de día con el destello de las fresas silvestres  que  pendían en la sombra como rojos farolillos. Era un tiempo emocionante, un tiempo de exploraciones y nuevos descubrimientos, un tiempo en el que dar la vuelta a un tronco podía revelar casi cualquier cosa, desde un nido de arvícola agreste hasta un reluciente amasijo de luciones recién nacidos, que parecían como de bronce fundido y bruñido».

 

Corfú nji- vista de los monasterios Pondikonisi y Vlajerna- wikipedia

 

(Imágenes – 1 -Corfú- fortaleza vieja y casco antiguo- Wikipedia/ 2.-Corfú- monasterios- Wikipedia)

ESPRESSO

 

 

«El café negro en la terraza

con sillas y mesas pequeñas como insectos.

Son costosas gotas atrapadas,

llenas de la misma energía del Sí y del No.

Son servidas en oscuras cafeterías

y miran al sol sin pestañear.

A la luz del día, un punto de benigno negro

que fluye rápidamente en un pálido parroquiano.

Parecen las gotas de negra profundidad

que a veces es captada por el alma,

que dan un benigno empujón: ¡anda!

La inspiración de abrir los ojos».

Tomas Tranströmer – «Expreso» – «El cielo a medio hacer» (1962) -«Deshielo a mediodía» ( traducción Roberto Mascaró)

(Imagen- Boyko Kolev – boykokolevart com)

CONTEMPLAR LA LUNA

 

 

«Años después, cuantas veces se sentaría por las noches Hisae a contemplar la luna en la primera y pequeña casa que logró al fin adquirir cerca de la villa imperial de Katsura, no lejos de Kyoto – una casa muy modesta, conseguida gracias a sus ahorros por las clases, la casa que sería su primer hogar- , aún permanecía vivo el recuerdo de la cabaña del Fuji donde ella había vivido su personal transformación. Observaba en silencio la noche desde la terraza de aquella casa y repasaba un antiguo poema que era uno de sus favoritos, un poema del período Heian: «No debes recordar el pasado frente a la claridad de la luna – decía el poema -. Estropeará el color de tu rostro y quitará años a tu vida». Y sin embargo Hisae se quedaba mirando a la luna con miraba imperturbable, como si ella fuera su gran atracción. En ciertas ocasiones se sentaba a contemplar la luna de la cosecha de otoño y en otras la luna de primavera, pero en cualquiera de aquellos momentos, fuera cual fuera la estación, preparaba horas antes con gran cuidado la pequeña plataforma de la veranda tal y como si fuera un escenario teatral en la larga galería de madera que ella también cuidaba al máximo. Sentada allí recordaba las palabras de Sei Shônagon tantas veces leídas en «El libro de la almohada» : » cuando yo contemplo el claro de luna pienso en aquellos que están lejos, y no existe otro momento en el que me acuerde tanto y tan bien de las cosas del pasado: de las cosas tristes, de las alegres y de aquellas que encuentro agradables». La luna se acercaba poco a poco hasta la veranda e iba penetrando en el espacio interior y exterior de la terraza, la luna traspasaba también lo exterior y lo interior de Hisae, y a través de su resplandor iluminado tocaba cada una de las habitaciones, penetraba por las persianas de caña hasta la cocina y llegaba hasta el fondo del baño rozando las cortezas de naranja que aromaban el agua».

José Julio Perlado – (del libro «Una dama japonesa»)- (relato inédito)

 

TODOS   LOS   DERECHOS    RESERVADOS

 

 

(Imágenes – 1-  Hasui Kawase/ 2- Shiro Kasamatsu-1934)

ALREDEDOR DE «EL PRADO»

 

 

Se prepara «El Prado» para celebrar amplia y solemnemente su bicentenerario. Aún recuerdo la impresión que me causó ese gran museo cuando hace unos años – y tras los convenientes permisos – pude visitarlo de noche, con el museo cerrado,  disfrutando y tomando notas sobre las pinturas negras de Goya, acompañado únicamente por un guarda, aquella luz encendida de la sala y el resto del museo solitario y a oscuras. Diferentes y muy célebres pasos en muy distintas ocasiones han recorrido este Museo y han dejado valoraciones e  impresiones. En las «Lecciones sobre el Museo Del Prado» que tuvieron lugar en la Fundación March en 1997 – diez conferencias en torno al edificio y a sus pinturas -, se habló ampliamente de la  biografía constructiva del museo, de las colecciones reales, de los cuadros, de la comparación entre el Prado y los demás museos, y de su cara y cruz en el tiempo.

 

 

Sánchez Cantón, en una conferencia pronunciada en 1961 en la Universidad Internacional «Menéndez Pelayo» de Santander, evocaba, entre muchas otras cosas, la preferencia de los Felipes por la pintura veneciana del XVl y la flamenca del XVll, y al comentar los fondos de El Prado quiso recordar que éste » no es un tesoro arqueológico, testimonio del pasado, inoperante fuera de la erudición, inteligible no más que por el docto, sino fuente viva de enseñanzas y de goces. Hay museos más completos; pero cada día son más los que piensan que ninguno aventaja al nuestro en riqueza estética».

 

 

Los pasos también de María Zambrano en su visita a El Prado, pasos escritos en 1953 en La Habana y que vieron la luz en París en 1955, nos llevan a su contemplación : «allí estaban – nos dice Zambrano  – los Felipes de la Casa de Austria, simples aun a caballo encabritado, con banda de raso y sombrero de plumas, pues vestían así y tenían aquella apostura porque era el Rey, pero allí, al fondo del cuadro estaba la sierra desnuda con la luz primigenia, no un salón con un trono. Y Felipe ll ya fantasma, mirando de frente, como diciendo : «Miradme, aquí me tenéis, cómo los trabajos me han dejado de aquel mozo enamorado que fui». Y en la sala de Tiziano, Carlos V, el más ensimismado, yéndose cada vez más dentro de sí. Y los pobres Borbones pintados por Goya, marionetas de la historia, ¿quién gobernaba a sus hijos? Y se dieron cuenta de que no miraban la pintura  como tal, sino lo que en ella había, lo revelado por su magia invisible, y no es que fuera real, ¿realista Velázquez? Ni siquiera Goya lo era».

María Zambrano se va alejando por las salas con estos textos recogidos hoy en «Algunos lugares de la pintura» y El Prado se dispone a congregar muchos acontecimientos para  celebrar su bicentenario. Es este un museo tesoro del arte pero es también espectáculo.  Así quiso anotarlo Félix de Azúa en su «Diccionario de las artes» : » la última vuelta de tuerca  -escribe – se  produjo cuando, a mediados del siglo XX, los museos pasaron a ser  centros turísticos de notable interés económico y, por lo tanto, anexos a la ingeniería del ocio, el turismo y la diversión. Desde entonces los museos han pasado del mundo del conocimiento al mundo del espectáculo (…) Los turistas no visitan colecciones sino recintos, no ven piezas maestras de todos los tiempos o las vanguardias del siglo XX, sino «el Guggenheim» , el «ReinaSofía – de Nouvel» o «la Tate Modern».

El Prado, pues, conocimiento y espectáculo.

 

 

(Imágenes -1- Elliot Erwitt/ 2 – Velázquez – las Meninas /  3 – Goya – el majo de la guitarra / 4 – Goya- dibujo – la calle – museo de El Prado)