EN EL HUMO

 

trenes.-13581.-fto por Roman Loranc.-Susan Spiritus Gallery.-Newport Bech.-USA.-photopgraphe artnet“Cuántas veces he estado en el frío y la niebla

del andén, esperándote. Paseaba

carraspeando, comprando periódicos sin nombre,

fumando Giuba, suprimidos luego

por el estúpido ministro del tabaco.

Quizás un tren fallido o uno de refuerzo

o un servicio anulado. Examinaba

las carretillas de los equipajes

por si viniese el tuyo y tú llegaras,

demorada, después. Y surgías, la última.

Es tan sólo un recuerdo. Pero en sueños me acosa”.

Eugenio Montalefumar.-WWS.-foto por William Klein.-Vogue.-Michael Hoppen Gallery.-pjotographie.-artnet

(Imágenes:-1.- Moving Train, Lwow, Poland.-foto Roman Loranc.-Susan Spritus Gallery.-Newport Beach.-California.-USA. -artnet/ 2.- Smoke and Veil.-(Vogue) .-foto William Klein.-Michael Hoppen Gallery.)

OJO HUMANO SOBRE EL MAL

once de septimbre.-3

“Se estrella el segundo avión secuestrado por terroristas contra la segunda de las dos Torres Gemelas de Manhattan.

once de septiembre.-5

La imagen del impacto es vista en directo por el mundo entero. El ojo humano queda hipnotizado por la incredulidad y el horror y la palabra no sale de los labios, sólo aparece el gesto.

once de septimbre.-8

El ojo humano queda imantado en la pantalla y la pupila recoge esa humareda blanca y esa bolsa de sangre incendiada que envuelve a los rascacielos.

once de septiembre.-13

Minutos después aparecen pañuelos de vidas en las ventanas despidiéndose o pidiendo auxilio a la existencia. Otras existencias caen ovillándose para siempre, rodando por el aire de la niñez al suelo, despavoridas, seguidas por el ojo humano que no las puede ayudar. El ojo de la cámara, el ojo del televisor sigue teniendo en su pupila una nube roja y blanca, una mancha o penacho en llamas que le impide ver con serenidad.

once de spetiembre.-4

Las dos Torres están llenas de vida, es decir, de proyectos, de amores, vacaciones, fiestas, paisajes, niños en las casas, colegios, deudas, créditos, preocupaciones, lágrimas y carcajadas. Pocos minutos después, al caer derrumbadas todas esas vidas, el polvo se hunde haciéndose arena y esa arena expulsa una bocanada de pavor entre las calles, aliento caótico en Manhattan que apenas se huele y que sólo el ojo contempla mientras corre hacia atrás, intentando no ser alcanzado por el televisor.

once de septeimbre.-15

Es el triunfo del ojo sobre la palabra porque la palabra aún no se pronuncia, no ha tenido tiempo de pronunciarse. Sólo el grito y el gesto dominan entre exclamaciones y los diálogos apenas se inician, mucho menos las palabras impresas. Pero las palabras impresas – primeras ediciones de periódicos – pronto aparecerán. Más tarde vendrán primeras ediciones de libros, segundas ediciones, volúmenes, palabras, palabras analizadas, palabras investigadas, encuadernadas, palabras doradas por el estilo, traducidas, bruñidas, repujadas, colocadas en estanterías, situadas en bibliotecas. El ojo no basta. La imagen no es suficiente. El ojo recibiendo imágenes no explica a sí mismo la Historia. Es excepcional, sí, como documento histórico, es importante testimonio ocular, pero visto y no visto en aquella increíble mañana neoyorquina, el ojo necesitará posarse también sobre la página, resbalar sobre el texto en papel como lo hace sobre la pantalla.

once de septeimbre.-16

A este día de terror no le es suficiente el ojo televisado. Este ojo tendrá que salir de esta habitación de imágenes y buscar un periódico, detenerse, volver a rebuscar entre las líneas del periódico, ávida y tenazmente, intentando encontrar el secreto bajo la tierra de las palabras. Después lo hará en el libro. Aquí sí, aquí una palabra clave vale más que mil imágenes saliendo del Vesubio de Nueva York, fantasmas de arena como esculturas de barbarie. Esas estatuas de arena que andan sobre los puentes con sus carteras de ejecutivo y sus pañuelos de ocasión escapan maquilladas del polvo del espanto como saliendo de Nínive. ¿Por qué marchan hieráticas y sobrecogidas? ¿Qué ha ocurrido en esos edificios gigantes que ahora se derrumban? ¿Por qué, por qué?once de septiembre.-FF Los porqués quedan envueltos en los gases neoyorquinos, en el misterio de la polución americana, dentro de la cúpula del consumismo occidental. Antes de caer las innumerables oficinas, los papeles despiden en el aire las facturas y los balances revolotean suicidándose. Es el cielo de millones de papeles blancos, el cielo de existencias arrojadas desde las ventanas. Los qués siguen apareciendo en las pantallas de los televisores mientras los porqués se esconden aún en los libros. Durante siglos paces y odios entre civilizaciones se han prensado entre signos apretados que los copistas se pasaron unos a otros, que los lectores leyeron primero en voz alta y luego en la intimidad. Después la lectura cambió la intensidad y el silencio por la extensión y el afán de leer. Gran parte del mundo occidental leía en el siglo XlX. Luego, al entrar las imágenes en las habitaciones del siglo XX, al sentarse los hombres ante las pantallas y quedar extasiados por sombras y luces, el libro permaneció en otro cuarto y fue alejándose poco a poco al fondo del pasillo del esfuerzo y también del placer”.

El ojo humano siempre tendrá que ver – y recordar – el qué.  Y  deberá leer  – y estudiar – el porqué del mal.

(“El ojo y la palabra“, páginas 11-13)

(Imágenes: algunas fotos tomadas el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York por un avión militar.- Nine Eleven.- Retour sur le septembre 2001. morel michel)

CON ONETTI, EN MADRID

onetti.-F.-educasitios2008.educ.ar

“Para mí, escribir es como un vicio, una manía –  me dijo Onetti aquella tarde de 1979 en Madrid . En Mi Siglo ya hablé de aquella conversación -Me hace feliz escribir, me siento desdichado cuando no escribo. Ya he dicho muchas veces que si escribir significara para mí un trabajo, ninguna línea, ningún día. De pronto uno necesita escribir. Yo tenía un compromiso con esto, y lo he hecho. Ahora estoy a punto”.

onetti.-H.-cervantes.es

Los escritores se dividen en dos grandes categorías – siguió hablándome Onetti -: los que quieren llegar a ser escritores y los que quieren escribir. A los primeros les aconsejaría apurarse – dijo Onetti encendiendo el tercer cigarrillo -, porque, según mi amigo Lord Keynes (uno de los estilistas que más admiro), un “boom” se caracteriza por su breve duración. Los segundos no necesitan ningún consejo. (…) . “A veces – añadió – me levanto por la noche y escribo. Tuve la suerte de encontrar muchos amigos en Madrid”.

 Me habló de la sequedad del escritor: “En Valle-Inclán, en La lámpara maravillosa, se habla de la sequedad del escritor. Pero de pronto, todo viene a mí como un torrente. Yo escribo por ataques; a veces me paso meses y meses, y no se me ocurre nada. Pero siempre sé que va a volver. Respecto al “juego”, en el Quijote existe un “pacto” entre el Caballero y Sancho, por el que acuerdan aceptar cada uno cuanto diga el otro, sea verdad o mentira. Me interesa el lector desconocido. Yo soy un pobrecito hombre llamado Onetti, que escribe”. (…) Y añadió: “Cuando El astillero confesé – y Luis Harss lo recogió en “Los nuestros” – el mundo cerrado en que desgraciadamente estoy ahora cuando escribo. Y también lo estoy psíquicamente. Tengo muchos periodos de depresión absoluta, de sentido de muerte, del no sentido de la vida”.

Y “él” miró al “otro”, con un blando cansancio de insomnios en cadena, y su ojo cruzó definitivamente Santa María”.

(“Diálogos con la cultura“, págs 215-222)

(Sucedió esto el 23 de febrero de 1979 en el domicilio particular del escritor uruguayo en Madrid, en el número 31 de la Avenida de América)

(Pequeña evocación cuando el 1 de julio se cumplirán cien años del nacimiento de Juan Carlos Onetti)

(Imágenes: fotografías de Onetti:-1.-educasitios2008.educ.ar/ 2.-cervantes.es)

ANTE EL TELEVISOR

television.-wwwTT.-por Arnold Mesches.-1971.-Robert Berman Galery.-artnet

“Entonces, prácticamente a la misma hora en que usted detenía un momento su tiempo, otro tiempo luminoso aparecía palpitante en el gran reloj exacto de la Redacción de Televisión, y las mesas y las pantallas, las teclas y las conexiones de ordenadores y televisores punteaban aquel tiempo en segundos de imágenes y una presentadora rubia recitaba ahora ensayando arriba y abajo pasillo adelante con las eses silbantes de los textos que le iban entregando ya acabados, modulando bien el acento para catástrofes y reuniones políticas, trayendo y llevando con sus dientes, su lengua y su saliva, en la caja de sus mandíbulas, las muertes y las vidas filmadas durante el día y a punto de servírselas a usted como cena mientras ella seguía con su jersey azul y sus negros pantalones vaqueros pasillo adelante, aún no había bajado a peluquería ni a maquillaje ni tampoco había elegido todavía su traje de chaqueta color malva, y leía y leía ahora y recitaba y memorizaba cuanto podía aquellas cumbres de noticias económicas, el énfasis que debía de poner al anunciar tragedias, la bajada de párpados y sobre todo de tonos y de timbres al condolerse en dramas personales, las pausas cuidadosas al descender por las escalinatas de las Bolsas, la sonrisa sugestiva y radiante al celebrar victorias deportivas, el tiempo, el tiempo siempre, el tic-tac, el tic-tac luminoso del segundero implacable en los informativos de Televisión que iba segando, afilando, afinando, dejando transparentes y delgadísimas láminas de vídeos, voces en off, conexiones, crónicas, reportajes, gestos simbólicos, muecas instantáneas captadas en primer plano del tiempo, tic-tac, el tic-tac luminoso, el paso arriba y abajo de la presentadora rubia, Aquí le cortaremos al ministro, Tienes siete segundos más para este gol, esa imagen desaparecerá instantáneamente, mientras usted va despegándose poco a poco del tiempo y la peluquera y la maquilladora sientan ahora ante el espejo a esta presentadora rubia de eses silbantes que extiende ya la mano para el último cuidado de uñas, que cierra los párpados con la cabeza relajada hacia atrás bajo los focos para que pase la sombra de ojos sobre el tiempo de su cara y de su cutis, tic-tac, el tic-tac escondido de su pulso mientras se deja maquillar, peinar, suavizar la imagen, y se viste luego su traje malva de chaqueta cruzada con grandes solapas y se sienta ya recta e imperturbable en la silla, ante la mesa, ante las cámaras, con su eterna sonrisa…Cinco, cuatro, tres, dos, uno,cero, ¡YA!”.

José Julio Perlado: del libro “Vida contemporánea” (relato inédito)

(Imagen:- Arnold Mesches.-1971.-Robert Berman Gallery.-artnet)

MÚSICA DEL AJEDREZ

AJEDREZ.-B

Los dedos de la música evolucionan en el aire antes de posarse en la torre o en el alfil, antes de aterrizar en el suelo de las matemáticas. Las matemáticas ordenan y desordenan el cerebro del tablero y la mano, conducida por la mente que ha tardado en decidir pero que ya ha decidido, mueve al fin una pieza esencial que modificará el ritmo de la partida y nos llevará a la salvación o al jaque mate. “La música, las matemáticas y el ajedrez – nos dice Steiner (“Steiner en “The New Yorker”) (Siruela) – son, en algunos aspectos vitales, actos dinámicos de localización. Unos elementos simbólicos son dispuestos en hileras que tienen un significado.(…) La música y las matemáticas figuran entre las maravillas más destacadas de la raza humana (…) El ajedrez, por otra parte, es un juego en el que treinta y dos figuritas de marfil, cuerno, madera o metal o (en los campos de prisioneros) serrín pegado con cera de zapatos se arrastran de un lado a otro sobre sesenta y cuatro casillas de colores alternados. (…) Para un verdadero jugador de ajedrez, llevar de un lado a otro treinta y dos figuras sobre 8 x 8 casillas es un fin en sí mismo, todo un mundo al lado del cual la mera vida biológica, política o social resultan desordenadas, rancias y contingentes”.ajedrez.-16

De aquí esa fascinación de los ojos clavados sobre las combinaciones del tablero, el movimiento mental de las piezas que atacan o defienden, la estrategia de ritmos que jamás adivinará el contrario, la música silenciosa de la mano que siempre toma su tiempo antes de salir al escenario. Los ajenos al ajedrez no descubrirán nunca música o poesía en este juego, y en cambio sus devotos advertirán enseguida cuánta poesía ycuánta música esconden las artimañas de un caballo o la protección de un rey. Nabokov recordaba que “los problemas de ajedrez exigen del compositor las mismas cualidades que caracterizan cuaquier otra actividad artística: originalidad, inventiva, concisión, armonía, complejidad, y una espléndida falta de sinceridad. Componer en esta trama de ébano y marfil es un don infrecuente y una ocupación dispendiosamente estéril; pero todas las artes son inútiles, divinamente inútiles, si se las compara con un buen número de populares ocupaciones humanas. Los problemas son la poesía del ajedrez, y esa poesía, como toda poesía, está obligada a intervenir con su florete en los diversos conflictos que enfrentan a las viejas y nuevas escuelas“.

Mientras tanto la mano sigue calculando pros y contras en el tablero de los movimientos, precisión en sus combinaciones matemáticas. Luego decidirá en el aire y el  aire llevará los dedos seguros bajando en picado hasta las piezas. Al fin un definitivo jaque mate suena a música.

MALICK SIDIBÉ

Sibidé.-Publico.es

África, la música, la noche…Sibidé.-2 photoespaña

El amor, los pensamientos, ensoñaciones…sidibé.-55.-AFP

Una mirada, una nueva mirada…africa.-2.-por Christa Dichgans.-2002.-artnet

Una tierra…

A veces no hay que decir nada más.

(En recuerdo de Malick Sidibé, al que han galardonado con el Premio PHoto España 2009)

(Imágenes: 1. y 2:- fotografías de Sidibé/ 3.-Malick Sidibé en una imagen/.-4.-África.-por Christa Dichgans.-2002.-artnet)

THEO ANGELOPOULOS

angelopoulos.-aa.-vertigomagazine.co.ujEl tiempo. Siempre el tiempo en el cine y en la vida. “En una ocasión estaba en Japón y fui invitado a cenar a casa del gran cineasta Nagisa Oshimacuenta Theo Angelopoulos en una interesante entrevista que publica el semanarioEl Cultural” – Acababa de perder a su mujer a la que estaba muy unido. Nos sentamos a la mesa y allí estaba, en una esquina, una foto de ella. Para mi sorpresa, puso un plato enfrente de su imagen para que comiera. Después le pregunté por su último guión y me dijo que primero tenía que leerlo ella. Ahí tiene usted un caso de cómo el pasado y el presente suceden al mismo tiempo. Lo mismo pasa con el futuro, ¿qué es? Una respiración después. Ya está aquí (…) Yo parto de la idea de Heidegger de que el tiempo somos nosotros, con todo lo que ello implica. En este sentido, pasado, presente y futuro son, en realidad, una misma cosa”.

En varias ocasiones he hablado en Mi Siglo de este gran director griego comentando algunas de sus películas. Puede ser polémico para algunos pero siempre es atrayente. Cuando se refiere, por ejemplo, a la nueva “forma de mirar” tan influida por los americanos señala que ellos “han sido muy listos y han logrado imponer una determinada manera de contar las cosas; la consecuencia es que han contaminado de una forma profunda nuestra forma de mirar. Ahora el público, influido también por la televisión, pide eso. El resultado es una falta total de educación estética. Lo vemos todos los días. Hoy la mayoría de películas escamotean el diálogo con la obra fílmica. Sucede todo tan rápidamente que no hay tiempo de pensar conjuntamente, que es lo que debe procurar un filme”.angelopoulos.-9

Pero quizá una de las declaraciones más sugerentes de esta entrevista es la que alude de algún modo al proceso de creación, ese instante de magia, a veces mínimo, que nace dentro de la mente de un artista y transforma en un segundo una novela o un escenario. Cuando Angelopoulos estaba preparando “El paso suspendido de la cigüeña”  había una escena de una boda a la que el director le estuvo dando muchas vueltas porque quería algo realmente original. “De pronto recordé una noticia que había leído veinte años atrás- dice Angelopoulos – sobre una pequeña isla de Creta a la que era tan difícil acceder en invierno que a sus habitantes el cura les decía misa o los casaba subido a un monte de la isla de al lado. Yo quise rizar el rizo y puse a la mujer a un lado y al marido al otro. El resultado fue maravilloso”.

Siempre un chispazo que roza lo fascinante, que penetra en lo insólito.

(Imágenes: 1.-vertigomagazine.co.uk/ 2.-escena de una de las películas de Theo Angelopoulos)

¡QUÉ LENTA ES LA ALEGRÍA!

nubes.-77FF.-foto por Ted Kincaid.-2004.-Marty Walker Gallery.-Dallas.-artnet

“¡Qué lenta es la alegría!

Son tantas las moradas

que apenas la retienen.

No hay tiempo de gozarse en su leve reposo…

Aunque recuerdo algunas que son nido de estrellas.

Nada como esa gloria del júbilo cerrado

que tachona el instante

y en el fondo no importa

el signo negativo

de lo que va a venir.

Él después se nos vierte en jirones de duda.

Mientras llega hay camino para todos los goces”.

Ernestina de Champourcin: “Los encuentros frustrados” en “Poesía a través del tiempo” (Anthropos)

(Muchas veces estuve con esta gran poeta, hoy reencontrada y leída por tanta gente, aquella mujer decidida y sensible con la que charlé de vida y literatura en tantas ocasiones)

(Imagen: Ted Kincaid.-2004.-Marty Walker Gallery)

LA @, PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS

figuras.-19286.-foto por Cara Barer.-Susan Spiritus Gallery.-Newport Beach.-USA.-photographe artnet

Habría que cantar hoy una balada a la @, la arroba que nos enlaza y nos une, que universaliza las direccciones, esa @ cuyo inventor acaba de ser galardonado con el Premio Príncipe de Asturias.

Habría que cantar hoy una balada a ese símbolo que aparece en nuestro correo electrónico para separar las distintas partes de la direccción: nombre de usuario y nombre de servidor separados por él.
La prensa nos recuerda hoy que “la arroba es un símbolo de origen árabe por la vía del español; viene de ‘al-rub’, un cuarto, y designa una medida de volumen o peso variable según épocas y regiones, pero que rondaba los 11 kilos y medio (si era en grano). El dibujo de una ‘a’ rodeada por su propio rabillo es muy antiguo, ya que era de uso común en el siglo XVI como indicación de medida. Con el tiempo acabaría por transformarse en un término comercial que designaba el precio unitario de un grupo de compras; así, en el mundo anglosajón acabó por identificarse y pronunciarse como la palabra ‘at’ (a; como en cinco barriles ‘a’ 100 maravedíes cada uno). Por eso la arroba era uno de los pocos signos de puntuación en el teclado del terminal Teletype KSR-33 que utilizaban los PDP-10 de BBN.

Fue precisamente su presencia, y su inutilidad en los mensajes habituales, lo que hizo que Ray Tomlinson se fijara en la arroba para resolver un engorroso problema: el formato de las direcciones a las que iba a ir remitido el correo. En los sistemas de tiempo compartido dentro de un ordenador se utilizaban apodos (códigos, o números) para identificar a cada usuario. Pero dentro de una red había que añadir más información: hacía falta indicar el usuario, y en qué ordenador estaba. El formato tenía que ser por tanto NOMBREDEUSUARIO separador NOMBREDEORDENADOR; la red llevaría el mensaje desde el ordenador origen al ordenador destino, que se encargaría de situarlo en el buzón personal del destinatario. Para separar las dos mitades de la dirección, Tomlinson escogió el carácter ‘@’ (arroba); ‘una solución obvia’, diría más tarde”. figuras.-22774.-por Semyon Faibisovich.-1990.-Matthew Bown Gallery.-Riussische Kunstlet.-artnet

Habría que cantar hoy una balada a esa “a” rodeada por su propio rabillo, distinta “a” a la que yo estudié en la Universidad, aquella pronunciación de la vocal que el libro de Navarro Tomás nos iba diciendo que requería una abertura de los labios mayores que la que representaban las demás vocales. Abertura de mandíbulas – nos decía -, la lengua suavemente extendida en el hueco de la mandíbula inferior, la lengua tocando con sus bordes, a ambos lados, la línea de los molares inferiores, elevando su dorso un poco hacia la parte media de la boca. Nos enseñaban a pronunciar así la A media,  luego venía la A palatal, después seguía la A velar, más tarde la A relajada. Eran muchas A de timbre vario, con posiciones y sonidos distintos, vocal que se hacía sonora entre sílabas acentuadas. Eran pronunciaciones a veces fuertes, lentas, esmeradas, otras revelando tensiones musculares, otras rápidas e intensas, A repetida y transformada, A que llevábamos – y llevamos – dentro de la boca sin apenas darnos cuenta.

Habría que cantar hoy una balada a esa @ que acaba de premiarse, esa @  silenciosa, que no se pronuncia, que la emiten los dedos de las manos para tocar el mundo pulsando sólo teclas.

(Imágenes: 1.- Cara Bares.-Susan Spiritus Gallery.-artnet/2.-Semyon Faibisovich.-Matthew Brown Gallery)

EL MAL, LA LITERATURA Y LA VIDA

PATRICIA HIGHSMITH.-1.-thrillercafe.it

Temo ver sangre” – confesó Patricia Highsmith hace algunos años -. Sorprendente y a la vez lógica declaración de esta autora – de la que ya hablé en Mi Siglo – en la que las veredas del mal se deslizan siempre tortuosas,  juegos de personajes que traman  falsedades y falsificaciones. “Yo  no escojo mis temas en función de determinado gusto del público y jamás me ha interesado especialmente la literatura policiaca del género practicado por Agatha Christie. Simplemente escribo lo que siento, mi propia necesidad de escribir“. El mal en Patricia Highsmith está siempre menos teñido en sangre que en astucias cerebrales y frías, ese ir y venir de Tom Ripley, neurótico sonriente, psicópata escondido tras sus gafas de sol. Ahora se publican juntas varias de esas experiencias amorales de Ripley (Anagrama) y Germán Gullón, en sus comentarios sobre este libro, recordaba que en Highsmith se hace patente el reconocimiento de la existencia de la maldad humana.  El mal, en la literatura y en la vida, siempre pide su tiempo, se agazapa en una espera paciente para dar el salto sutil de la ascensión calculada, la gran explosión nacida en el laberinto. Mientras uno está leyendo este post los rastreos del vientre del mal recorren la piel de la

PATRICIA HIGHSMITH.-2- tinpycic. com tierra y las televisiones nos darán hoy noticia de cuántos males – aparte de los naturales – los hombres han urdido. A veces el mal limpia muy bien todas las sucias sospechas de sus móviles y el misterio del mal se presenta desnudo y brillante, sin que ningún detective pueda desnudarlo más. “La semilla del mal y la del bien vuelan por todas partes. – recordaba Bernanos en una de sus novelas –La gran desgracia está en que la justicia de los hombres interviene siempre demasiado tarde: reprime o marchita los actos, sin poder remontarse más alto ni más lejos que el que los ha cometido. Pero nuestras faltas ocultas envenenan el aire que otros respiran, y determinado crimen, del que un miserable llevaba el germen sin saberlo, jamás hubiera hecho madurar su fruto sin este principio de corrupción“.

Pero también el bien – mientras leemos este post – está pasando bajo los puentes cotidianos y deja un manso cauce de semillas que fructificarán un día inolvidable.

Lo que sucede es que el bien no goza de publicidad.

(Imágenes: 1.-Patricia Highsmith/2.- portada de una de las novelas protagonizada por Tom Ripley)

LOS OJOS QUE NO SIENTEN

atardecer.-foto por Matthew Porter.-2008.-Marty Walker Gallery.-Dallas.-artnet

“Toda esta tarde, esta tarde perfumada y serena, la he pasado contemplando el poniente en el cielo, su tinte particular de un amarillo verde, y contemplo siempre, pero mis ojos perciben y no sienten. Y esas ligeras nubes que allá arriba planean, esas nubes en copos y en bandas, que parecen prestar sus movimientos a las estrellas, esas estrellas que se deslizan entre ellas, detrás de ellas, ora centelleantes, ora oscurecidas, pero siempre visibles. Y, allá, abajo, el creciente de la Luna tan fijo como si se agrandara al crecer en su lago azul sin nubes y sin estrellas. Las veo, las veo sublimemente bellas, ¡pero tan sólo las veo, no siento cúan bellas son!”.

Coleridge

(Pudiera servir como sencilla oracion para pedir que la Belleza llegue no sólo a los sentidos sino a los sentimientos)

(Imagen: foto de Matthew Porter.2008.-Marty Walker Gallery.-Dallas.-artnet)

EL MOMENTO PRESENTE

tiempo.-56IIH.-por Ed Ruscha.-1988.-Jealus Gallery.-London.-artnet

 

  

                        EL  MOMENTO  PRESENTE

 

“Doctor, entonces, ¿sabe lo que me pasa? Que no vivo el presente, me refiero al minuto, al segundo, al estar aquí, en esta consulta, en este diván. No le veo. ¿Oigo su voz? No, hace tiempo que no oigo su voz. ¿No me habrá usted dejado solo? No, no ha podido dejarme. No puedo incorporarme para verle. Sé que está ahí detrás, o al otro lado, no lo sé bien. Veo su sombra. Me imagino que veo su sombra. ¿Está usted ahí, verdad doctor? Bueno, pues le decía que no vivo el tiempo presente, por ejemplo ya no vivo esto que le acabo de decir ahora sobre la sombra, es otro segundo el mío, mientras le estoy hablando quisiera estar ya incorporado en este diván, quisiera levantarme, pero si me incorporo o me levanto ahora, en cuanto esté ya levantado, ya querré estar en el vestíbulo y pagarle a la enfermera, salir, pero mientras le esté pagando a la enfermera esta sesión de hoy ya querré estar bajando las escaleras, aunque en las escaleras, doctor, me pasa siempre la misma cosa, ya se lo comenté, que estoy queriendo llegar al portal, el otro día, por ejemplo, tuve que tener mucho cuidado con mis piernas, sí, mis piernas se precipitan y desean salir enseguida del portal, en todos los portales me ocurre lo mismo, que no resisto un segundo en el portal, ese momento de estar en el portal ya no lo vivo, porque lo que deseo es pisar ya la acera de la calle, y nada más pisarla, lo que quiero es echar a andar rápidamente, las piernas (y también la cabeza) me empujan siempre a caminar muy deprisa, tengo ya que cruzar, nunca vivo el momento presente, nunca lo vivo, me agobia el momento presente, cuando cruzo la calle ya me veo al otro lado, pero cuando he llegado al otro lado tengo otra vez que echar a andar muy deprisa, porque ya me veo en casa, sí, deseo estar en casa, deseo llegar a casa, aunque en casa ya sé lo que me pasará, cenaré muy deprisa, nunca me entero de nada, a veces aguanto un momento ante el televisor, tampoco puedo ver la televisión mucho tiempo porque mientras la miro estoy pensando ya en la hora de dormir, naturalmente no puedo vivir con nadie a causa de todo esto, nadie podría vivir conmigo, pero en cuanto apago la luz en la cama, apenas un minuto,tiempo.-539P.-por Steve Miller.-Galerie Albert Benamou.-París.-artnet.-ASIATISCHE KUNTER ya duermo deprisa, lo noto, sé que no es así porque me pongo trampas a mí mismo, ya se lo dije, le hablé el otro día de las comprobaciones, de mi reloj, me pongo en la mesilla el reloj y al día siguiente compruebo que he dormido, cinco, seis horas he dormido, me lo dice el reloj, siempre me hablaron los relojes, a veces al oído, cuando escuchaba su tic-tac en aquella relojería de que le hablé, oía el tic-tac del reloj y entonces no salía del momento presente, era otra época, otra fase como diría usted, no es como ahora, que ahora sí quiero huir del momento presente, pero entonces no podía salir de él, hubiera venido a verle entonces para contárselo todo pero no me dejaba aquel momento presente, el tic-tac de aquella caja del reloj antiguo, me quedaba oyendo aquel tic-tac en el oído, era un reloj plano, redondo, de bolsillo, de una tapa muy suave y plateada, yo lo sacaba de la vitrina de la relojería y no hacía mas que acercármelo al oído para oir el tic-tac, aquellas ruedecillas que giraban, los muelles, los tornillos, las piezas de acero que parecían moverse muy deprisa pero para mí muy despacio, yo no podía salir de aquel momento presente, no podía actuar, me quedaba paralizado, el dueño de la relojería me regañaba por mi lentitud pero es que yo no podía ir más deprisa, tardaba mucho en cerrar aquella tapa del reloj, luego mi mano iba también muy despacio hacia la vitrina, mi brazo se extendía, era el momento presente de mi brazo con el reloj en la mano, yo no quería llegar a la vitrina, no quería pasar al momento siguiente, no quería vivirlo, mi brazo se extendía y mi mano abría al fin la vitrina e iba colocando el reloj muy, muy lentamente. Ahora me pasa, doctor, todo lo contrario. Creo que me falta ajuste con el tiempo, estoy desajustado. No vivo el presente, ya no estoy en la relojería, corro y corro por la calles, no tengo trabajo. Le he dicho que me ate de algún modo a este sillón porque si no no podría contarle lo que me pasa. Tengo ganas de huir, no me detengo en ningún sitio, envidio a las personas que viven los momentos presentes y los futuros, miro a esas gentes paradas en los semáforos, esperando a cruzar, sin precipitarse ni detenerse. Nunca he podido ser como ellos. Que sepa que en cuanto me suelte, doctor, saldré disparado y nunca sé dónde acabaré esta noche ni adónde iré”.

José Julio Perlado: del libroConsultas” (relato inédito)tiempo.-88.-Nueva York -estacion central 1960.-foto Neil Libbert.-Michael Hoppen Gallery

(Imágenes:- 1.-“Reloj de arena”.-Ed Ruscha.-1988.-Greenfield Sacks Gallery.-artnet/ 2.- self-portrait vanitas.-Steve Miller.-Galerie Albert Benamou.-artnet/ 3.-Grand Central Station.-New York,.1960.- foto: Neil Libbert.-Michael Hoppen Gallery)

EL MONTE

 

paiasjes.-44tt.-foto Librado Romero.-The New york Times“Cuando Juan salió al campo, aquella mañana tranquila, la montaña ya no estaba. La llanura se abría nueva, magnífica, enorme, bajo el sol naciente, dorada.

Allí, de memoria de hombre, siempre hubo un monte, cónico, peludo, sucio, terroso, grande, inútil, feo. Ahora, al amanecer, había desaparecido.

Le pareció bien a Juan. Por fin había sucedido algo que valía la pena, de acuerdo con sus ideas.

– Ya te decía yo – le dijo a su mujer.

– Pues es verdad. Así podremos ir más de prisa a casa de mi hermana”

Max Aub: “El monte” (“Algunas prosas“, 1954)

Trece años antes deCien años de soledad  se narra lo insólito con la naturalidad de un relato.

(Imagen: foto: -Librado Romero.-The New York Times)

EL CUENTO DE SIEMPRE ACABAR

FRAILE.-4

Recibo de la Editorial Pre-textosEl cuento de siempre acabar“, las Memorias del gran cuentista español Medardo Fraile de quien hablé ya en Mi Siglo y la memoria se va sin duda a aquellos años del Madrid de final de los cincuenta en el que nos conocimos. Aparece como una de las muchas ilustraciones de esas Memorias la fotografía que aquí acompaño, ese grupo en casa de Vicente Aleixandre en donde nos miran – aparte de Medardo -poetas y escritores muy relevantes, como Claudio Rodríguez, Carlos Bousoño o José Hierro. Sigo pasando las ilustraciones como un niño que deja que rueden sus recuerdos sobre tanta Memoria y paso también estas admirables páginas en las que se mezclan literarios encuentros entre Medardo y Ferlosio , Gerardo Diego, Ignacio Aldecoa, Ricardo Gullón, Luis Rosales y tantos otros. Son las memorias de la Memoria y excepto a Gullón, a quien no conocí, tuve el placer de conversar con todos. Vienen a mí los cafés, las Revistas, aquella juventud con la novela o el verso en el bolsillo, las tardes soñando futuros, el cuento de siempre acabar que iba bajando por las aceras sin saber que un día haría gran historia a través de la poesía, la novela y el cuento.Fraile.-2

ENFERMEDAD Y ARTE

MATISSE.-FRFR.-Interior con violín,.1919.

Descubrí el color – decía Matisseno en la obra de otros pintores sino en la manera en que se revela la luz en la naturaleza. Me obsesioné con la pintura y ya no pude dejarla“.

En estos días en que Matisse inaugura una exposición en el Museo Thyssen de Madrid que durará hasta el mes de septiembre, sus palabras tras los lienzos nos recuerdan vicisitudes de su vida, salud y enfermedad enlazadas. Enfermo de apendicitis primero y con complicaciones posteriores, Matisse pasó luego a sufrir otra dolencia que le condujo a un cambio profundo del estilo de su pintura: de la invención aguda y radical al estudio sensible de la luz del Sur. “Dejé l`Estaque  – confesó – porque el viento me había hecho contraer una molesta bronquitis. Me trasladé a Niza para curarme, y aquí me he quedado casi toda mi vida”.Matisse.-C.-por Henri Cartie-Bresson.-1944.-fotos org

Posteriormente, Matisse demostró que una enfermedad grave puede dejar profundas huellas aun si el paciente se recupera. Cuando andaba por los 70 años, se le desarrolló un cáncer de colon. Aceptó de mala gana la operación que fue practicada por tres de los más célebres cirujanos de Francia. Lograron salvarle la vida pero quedó gravemente enfermo. El que fuera profesor de cirugía y miembro honorario del Colegio Norteamericano de Cirujanos, Philip Sandblom, mantuvo años después una conversación con Matisse mientras éste estaba en cama, con un gato a sus pies, e indicando con una varilla cómo debían pegarse sus grandes recortes en la tela, aquellas aguadas sobre papeles recortados, meclando pintura y lápiz, para vencer los obstáculos de sus limitaciones corporales.  “La enfermedad – dice Sandblom en su libro “Enfermedad y creación” (Fondo de Cultura) – había alterado su actitud ante la vida y hacia el arte. Quería llenar los años de vida que le quedaran con toda la felicidad posible. Durante sus primeros años, a fuerza de mucho esfuerzo y grandes dolores, a menudo había penetrado en nuevos caminos por el arte moderno; ahora deseaba darse el gusto de recorrer esos caminos nuevamente con corazón ligero y sin ningún esfuerzo. Su estado mental se refleja en sus cuadros. En sus últimas obras se adivina un aire feliz de tranquilidad y reposo. El mismo Matisse estaba tan convencido de la benéfica irradiación de sus colores y de su poder curativo que colgó sus cuadros alrededor de las camas de sus amigos enfermos“.

MATISSE.-Retrato de Matisse por André Derain.-1905.-museumsyndicate

 Paul Klee, cenando una noche de junio de 1939 con el marchante Kahnweiler y hablando de su próximo final, cuando ya tiene el brazo afectado por la dolencia y ya no puede sujetar ni su querido violín, ni el pincel y el lápiz, murmura: “Las enfermedades endurecen la pintura…”. Unas veces la endurecen y otras – como en el caso de Matisse – la suavizan. Recuerda Sandblom que la influencia de la enfermedad en el individuo creador puede comprobarse de diversas maneras: Pierre Ronsard empezó a hacer versos cuando su sordera le impidió seguir la carrerra diplomática, Vivaldi se dedicó a componer debido a que el asma le impedía decir misa; hasta la técnica puede resultar afectada, como en el caso de Monet, cuando ejecuta sus pinturas estando casi ciego. Otros en cambio utilizan la enfermedad para describirla, como en Charlotte Brontë, Chejov, Dostoievski, Virginia Woolf o Goya.

Sueño un arte equilibrado, puro, apacible -escribió Matisse -, sin motivo inquietante o turbador, que sea para todo trabajador intelectual, para el hombre de negocios como para el escritor, por ejemplo, un lenitivo, un calmante cerebral, algo semejante a un buen sillón que le descanse de sus fatigas físicas“.

(Imágenes: 1.-Matisse: Interior con funda de violín.-1918-1919.- essyart/2.- Matisse fotografiado por Henri-Cartier -Bresson.- 1944.-/3.-retrato de Matisse por André Derain.- 1905.-museumsyndicate)

MADRID Y LAS MUJERES

 

MADRID.-PLAZA MAYORGustavo Adolfo Bécquer tenía su tertulia de amigos en el café Suizo. – cuenta Emilio Carrere – Eran todos gente de letras, o por lo menos de “chispa” (…), los mismos que, siendo ya viejos, fundaron aquella revista llamada “Gente Vieja“, que trinaba gallardamente con voz joven y enteriza entre el coro de cornejas del 98. Pero si el Suizo era la tertulia – el pasatiempo – de Gustavo Adolfo, este rincón del café del Prado era la íntima soledad. No es muy aventurado decir que aquí escribió sus Rimas. (…) Ante una mesa que hubo aquí escribió sus Rimas, sin pensar que algún dia habrían de publicarse. Eran lo íntimo – los fantasmas internos de su pensamiento -, a los que él sabía poner un nombre de mujer: Julia, Casta, Alejandra. Ninguna de las tres resulta simpática en la dolorosa biografía del poeta. Una se burlaba de su pobreza: “¡Por Dios! ¿Cómo quieren ustedes que yo pueda enamorarme de un  hombre que se abrocha la chaqueta con imperdibles?”. Así hablaba la musa de “Las golondrinas“, segun cuenta en un interesante artículo de “El EspañolJuan Antonio de Laiglesia. Otra es la que dice que “una oda sólo es buena, – de un billete de Banco al dorso escrita”. Y la tercera, la que era “coqueta mudable y caprichosa”, tal vez Alejandra, “la que era tan hermosa”, una rústica pueblerina de la provincia de Toledo”.Becquer.-por Valeriano Bécquer

“En este rincón, día tras día – sigue contando Emilio Carrere en “Madrid en los versos y en la prosa de Carrere” ( Edición del Ayuntamiento de Madrid, 1948) – fue escribiendo sus Rimas con una pluma tosca y un tinterillo de “recado” de escribir. (…) Pero hubo una rima que no está en las Rimas. Conservaba el autógrafo el viejo escritor Eduardo de Lustonó. La más sincera, reveladora y triste:

“Una mujer envenenó mi alma;

otra mujer emponzoñó mi cuerpo;

ninguna de las dos vino a buscarme;

yo de ninguna de las dos me quejo.

Como el mundo es redondo, el mundo rueda;

si, rodando, algún día este veneno

emponzoña a  su vez, que no me culpen:

¿puedo dar más que a lo que a mí me dieron?”.

CALLE  DE  TOLEDO.-MADRID

(Vaya este pequeño recuerdo del Madrid antiguo, de los viejos poetas, de las calles estrechas, de las plazas abiertas, cuando acaba de evocar Juan Pedro Quiñonero enUna temporada en el infiernoel nombre de Carrere, aquel bohemio, que fue gran amigo de mi abuelo materno, José Ortíz de Pinedo)

(Imágenes:- 1 Plaza Mayor de Madrid/ 2.-Gustavo Adolfo Bécquer, por Valeriano Bécquer/ 3.-madrileña calle de Toledo)