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Posts Tagged ‘“Picasso y sus amigos”’

 

 

Boccioni y Severini, a la cabeza de los pintores, –  recordaba Fernande Olivier en “Picasso y sus amigos” -, habían inaugurado una moda futurista que consistía en llevar dos calcetines de color diferente pero que hicieran juego con la corbata. Para que se les viera bien en el Café del Ermitage, que se había convertido en sede social del grupo desde que Picasso vivía en el bulevar de Clichy, se subían los pantalones hasta muy arriba y descubrían dos piernas, una verde y otra roja, que salían de los zapatos. Al día siguiente, el rojo había cedido el sitio al amarillo y el verde al violeta, pero los colores en general tenían que ser complementarios”. Así se comenta el encuentro entre cubistas y futuristas hacia 1911 con las primeras manifestaciones en París de la “reforma del traje” , traje y moda en donde años después participaría la pintora Sonia Delaunay.

 

 

La moda y los pintores han ido muchas veces  enlazados en la historia. Menos de cuarenta años antes de las costumbres y los amigos de Picasso, en el mundo de los impresionistas, Louis Edmund Duranty, en 1876, en ” La nueva pintura“, declaraba que ” lo que nos hace falta es la nota especial del individuo moderno, en su vestido, en medio de sus costumbres sociales, en su casa o por la calle. La actitud de cada uno mostrará si este personaje camina hacia una reunión de negocios o hacia una cita de amor”.

 

 

Ahora en el  museo Thyssen de Madrid tiene lugar la exposiciónSonia Delaunay. Arte, diseño y moda”. En el Madrid de “Pombo” y del “ultraísmo” –  lo quiso recordar James Laver en suHistoria del  traje”-,Sonia Delaunay es acogida con adoración. En ese ambiente se dedica al diseño de trajes y a la decoración. No era esta su primera incursión en este campo porque en 1913 ya había realizado su primer “vestido simultáneo“, pero sólo ahora se dedica de lleno a la aplicación de los principios del “orfismo” al tejido. Serge Diaghilev, que hacía entonces una gira por España con los Ballets Rusos, le encarga los trajes para ” Cleopatra” y le pone en contacto con el marqués de Valdeiglesias, quien le introduce en la buena sociedad madrileña para la que realizará trajes y decoraciones. Sonia Delaunay abre una  “boutique” que tiene un enorme éxito, y pronto su moda se extiende a Bilbao y San Sebastián. Sus creaciones en el mundo de la moda suponen la primera aplicación de la abstracción en el traje y son viables gracias al respaldo que encuentra en la élite aristocrática española. Sus obras carecieron entonces de repercusión fuera de esos círculos y hubo de esperar hasta los años 60 para que Sonia Delaunay fuera descubierta”.

 

 

“En 1923 – confesaba la artista – fui contratada por una casa de Lyon interesada en diseños para tejidos. Realicé 50 diseños – relación de color con formas geométricas puras, rimadas. Después de haber pasado por esta fase de pesquisas, que nunca fueron teóricas sino únicamente basadas en una sensibilidad, adquirí una libertad de expresión que se puede comprobar en mis últimas obras, sobre todo expresando estados del alma”.

 

 

Y en su conferencia ” La influencia de la pintura sobre la moda” en 1927 comentó : “la sensibilidad del ojo fijo sobre la naturaleza intenta reproducir la multitud de tonos elementales cuya yuxtaposición da a la retina la sensación de un color único. Una tinta que parece uniforme está formada por el conjunto de tintas diversas, sólo perceptibles al ojo que sabe ver. Es una visión atmosférica y no sintética”.

Ahora Sonia Delaunay vuelve a Madrid.

 

 

(Imágenes-1- Sonia Delaunay – vestidos simultáneos – vestido para Gloria Swanson- rtve  es/ 2 y 3 –  Sonia Delaunay – el país/  4 –   pintura de Sonia Delaunay / 5-  vestido – vivir demais/ 6 – pintura de Sonia Delaunay)

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ciudades.-t7uu.-París.-música.-rue Saint Vincent.-Montmartre.-1910.-foto Neudein

Montmartre es una pequeña ciudad de provincias a las puertas de París evocaba el crítico de arte Jules Champfleury  en 1860 -; sin vehículos, sin policía, sin multitudes en las calles tranquilas; pequeñas habitaciones rodeadas de jardines, pequeños comercios que recuerdan a la provincia.”

ciudades.-52sw.-París.-Maurice Utrillo.-Montmartre.-1937

“Para aprovisionarse de forma más completa – contaba también Jean-Paul Crespelle al hablar de la vida cotidiana de estas calles -, las amas de casa tenían que ir a la rue Lepic, donde los verduleros ambulantes colocaban en fila, a lo largo de la cuesta, sus carritos de frutas y verduras. También podían ir a la rue des Abbesses, donde había gran cantidad de carnicerías, pastelerías, charcuterías e incluso casas de comidas preparadas. Los pequeños comerciantes de la Butte procedían a menudo de Montmartre. Max Jacob era un habitual de madame Anceau, la vendedora de ultramarinos de la rue Gabrielle, que reservaba siempre algunas mesas para sus “fieles” en el comedor.”

ciudades.-9yy.-París.- calles.-Maurice Utrillo.-Montmartre 1922

Pero Montmarte fue también – como otras zonas de París – escenario de lo que en otoño de 1911 se llamó la “reforma del traje“, con ocasión sobre todo del encuentro entre cubistas y futuristas. Fernande Olivier, compañera de Picasso, relata el siguiente encuentro en el Café de L`Ermitage: “Boccioni y Severini, a la cabeza de los pintores, habían inaugurado una moda futurista que consistía en llevar dos calcetines de color diferente pero que hicieran juego con la corbata. Para que se les viera bien en el Café de l `Ermitage, que se había convertido en sede social del grupo desde que Picasso vivía en el bulevar de Clichy, se subían los pantalones hasta muy arriba y descubrían dos piernas, una verde y otra roja, que salían de los zapatos. Al día siguiente, el rojo había cedido el sitio al amarillo y el verde al violeta, pero los colores en general tenían que ser complementarios. Creo que juzgaban esta innovación como algo genial.”

jardines.-ttyyn.-Renoir.-el jardín en Montmartre.-1890

Narra todo esto Olivier en “Picasso y sus amigos” (Taurus) – páginas a las que ya me he referido aquí  en más de una ocasión -, y cuando ella se remonta al Montmartre más antiguo recuerda que, después de haber sido derribada la casita de Berlioz, en la calle Mont-Cenis, quedaba todavía una última morada célebre: la vieja casa número 12 de la calle Cortot, que albergó a muchos artistas de todas clases. “Fiesz y Dufy fueron los primeros que habitaron allí, al mismo tiempo que Émile Bernard, André Antoine y el escritor Léon Bloy. Más tarde fueron Pierre Reverdy Suzanne Valadon, quienes llegaron a colocar allí sus tiendas, así como Utrillo.

ciudades.-6uun.-Montmartre.-París.-Ramon Casas i Carbó

Viejo Montmartre de recuerdos pintado por Ramón Casas…

Montmartre.-ttggb.- Jean Dufy

Viejo Montmartre de recuerdos pintado por Dufy…

(Imágenes.-1.-Montmartre.-1910.-foto Neudein/ 2.-Montmartre.-Utrillo.-1937/3,. Montmartre.-Utrillo.-1922/4.- Renoir.-jardines en Montmartre.-1890/ 5.- Montmartre.-Ramón Casas/ 6.-Montmartre.- Dufy.-sothebys.com)

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“Bajo los llamativos oropeles de los satimbanquis esbeltos que Picasso pinta – había dicho Apollinaire – se advierte indudablemente a los jóvenes del pueblo, ingeniosos, maliciosos, astutos, pobres y mentirosos”. Era el año 1905. Fernanda Olivier en un libro delicioso,” Picasso y sus amigos” (Taurus), cuenta las andanzas en aquella Colina de París con Max Jacob, Ambroise Vollard o el marchante Clovis Sagot. “Nunca se comía tan bien en casa de Picassorecordaba Fernanda – como cuando no teníamos ni un céntimo. Entonces recurríamos al truco del pastelero. Pedíamos un almuerzo al pastelero de la plaza Abbesses, rogándole que lo llevara a las doce exactamente. A esa hora llegaba un dependiente, llamaba a la puerta y, como nadie abría, terminaba por irse, dejando su cesta ante ella. Abríamos cuando él ya había desaparecido. Pagábamos días después, cuando se podia”.

“De 1903 a 1912 – seguía contando Fernanda – el número 13 de la calle Ravignan, en Montmartre, una incómoda casa de madera denominada el “Bateau- Lavoir, acogió a pintores, escultores, escritores, humoristas, actores, lavanderas, costureras y vendedores ambulantes. Nevera en invierno, estufa en verano, los inquilinos se encontraban todos con un jarro de porcelana en la mano ante la única fuente que existía. Picasso fue a vivir allá en 1903, al volver de una temporada en España. Entonces fue cuando yo le vi por primera vez. El charlaba en la pequeña plaza Ravignan (después plaza Emile- Goudeau) con su compatriota el pintor catalán Ricardo Canals, que había llegado al mismo tiempo que él a París, algunos años antes”.

Picasso era bajo, cetrino, rechoncho, inquieto, inquietante, con ojos sombríos, profundos, taladradores, extraños, casi fijos –evocaba Fernanda Olivier -. Gestos desmañados, manos de mujer, mal vestido, poco aseado. Un mechón de pelo espeso, negro y brillante, le cortaba la frente inteligente y obstinada. Medio bohemio, medio obrero en su traje, sus cabellos demasiado largos rebasaban el cuello rozado de su chaqueta”.

André Salmon, enRecuerdos sin fin” , habla de que el mismo Picasso abría la puerta de la vivienda con “el famoso rizo encima de un ojo de color grosella negra, vestido de azul y con la chaqueta abierta para dejar ver una camisa blanca sujeta a la cintura por una faja de franela color rojo amapola con flecos…”.

Penrose, en su biografía de Picasso, confirma como tantos otros que el pintor prefería trabajar de noche y que la mayoría de los cuadros anteriores a 1909 los pintó a la luz de una lámpara de aceite que colgaba encima de su cabeza, agachado en el suelo delante de la tela: “Y puesto que en los primeros tiempos a  menudo no tenía dinero para pagar el aceite, Picasso sostenía una vela con la mano izquierda mientras trabajaba con la derecha. André Salmon dice que la primera visita que le hizo en compañía de Max Jacob lo encontró pintando en esa postura un “cuadro que era azul”.

(Pequeño apunte con motivo de la exposiciónDevorar París 1900-1907” que acaba de inaugurarse en el Museo Picasso de Barcelona)

(Imágenes:-1.-arlequin a caballo.-1905.- Washington.-propiedad Mellon/ 2.- Picasso en 1904.-tumblr/3.- autorretrato con paleta.-1906.- Philadelphia Museum of Art.-E. A. Gallatin collection/ 4.- Fernanda Olivier, Picasso y Ramón Rentevós en Barcelona, en el estudio del pintor J Vidal.-Joan Vidal Ventossa.- museo Picasso.-París/ 5.-muchacho con pipa.-1905.-Nueva York.- Colección de Mr. y Mrs. John Hay. Whitney.- Nueva York)

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retratos.-JJ.-Picasso.-Busto de hombre.-el atleta.-1909.-Fundación MapfreLa frente aparece dividida a menudo – decía Golding comentando los retratos de Picasso en “Cubismo. Historia y análisis 1907-1914” – por un realce en medio o por una hendidura; dos planos simplificados unen las cuencas de los ojos a la frente, mientras las zonas entre mandíbula, nariz y boca quedan claramente distinguidas. Las cabezas están vistas desde un nivel sólo levemente superior, o sea normal; pero las zonas inferiores de la nariz y las mandíbulas resultan claramente visibles. La parte del cuello que puede verse está realizada conforme a un gran plano curvo, en general origen de la descomposición plástica del cuello y de la garganta“.

Cuando se mira y se deja uno mirar por este “Busto masculino” ( El Atleta), de 1909, que ahora puede contemplarse en la exposición madrileña de la Fundación Mapfre, parece que viéramos a Picasso acodado en el bar del circo Medrano, tal como cuenta Fernanda Olivier en “Picasso y sus amigos” (Taurus): ” Entre el cálido y un tanto repugnnante olor que subía de la cuadra, se quedaba allí, lo mismo que Braque, y pasaba la velada entera hablando con los clowns. (…) El boxeo le gustaba por una causa distinta. La fuerza física le dejaba estupefacto y forzaba su admiración. La belleza de un combate le interesaba lo mismo casi que una obra de arte. Le gustaban los boxeadores tanto como los clowns, pero de otra manera. Aunque le intimidaban, al parecer, hubiera estado muy orgulloso de tener amigos entre ellos“.

El Atleta pasa ante los ojos de Picasso. Mira y es mirado por él. Como ocurre también en esta exposición cuando a la vez miramos y nos miran los retratos de Modigliani.

retratos.-LL.-Modigliani.-Retrato de Leopoldo Zborowski.-1916-1919.-Fundación Mapfre

También “Leopoldo Zborowski sentado“(1919) nos mira mientras atravesamos el espacio ante él. Jean Paris escribió un bellísimo libro sobre la mirada y el espacio (“L´espace et le regard“) (Seuil) y allí recuerda que mientras el impresionismo se mantenía inmóvil ante las cosas en movimiento, el cubismo va a moverse idealmente ante las cosas inmóviles. Nosotros nos movemos en el espacio ante estos ojos de Leopoldo Zborowski que nos observan. Dale dejó dicho en su “Modigliani” que “muchos de esos retratos nos miran desde los lienzos, pensativamente conscientes de su vida frágil, angosta, malsana, con su terror, su propia miseria o su mórbida sensibilidad claramente desvelada. Cada personaje  se impone a la imagen y cada imagen es una síntesis que a  menudo se manifiesta despiadada y brutal. Modigliani no amó las almas ni los cuerpos, y pintó a estos últimos con tal intensidad que sus almas, más o menos infelices, atraen al contemplador aun cuando pueda aborrrecerlas”.

retratos.-GG.-Toulouse-Lautrec.-retrato del señor de Fourcade.-1889.-Fundación Mapfre.-

Mirar siempre y a la vez ser visto por el mundo. Somos vistos instantáneamente también por este hombre que cruza con sus manos en los bolsillos, el banquero Henri Fourcade, pintado por  Toulouse-Lautrec en 1889. Parece que no nos mira, contempla entre las máscaras cómo discurre este año en que Toulouse-Lautrec pinta la sala del Moulin-de-la-Galette,  el año en que expone en el Círculo Artístico y Literario y en el “Salón des Arts Incohérentes“. El pintor se le queda mirando al pasar y el señor Fourcade parece que no mirara al pintor: sabe que le están pintando, sabe que nosotros le miramos. Estos rostros sucesivos de las exposiciones, el retrato frontal o el retrato de perfil son los que vemos continuamente por las calles. Las calles de nuestras ciudades son exposiciones móviles, rostros zigzagueantes entre semáforos, estelas de vida. Las gentes han salido a las calles con sus afeites para ser miradas y la edad se advierte en cuanto a uno ya le dejan de mirar. Miran las gentes y son vistas en los teatros, en los vestíbulos, en la sociedad hecha vestíbulo de teatro, escenario de parlamentos y de abrazos. Ha salido uno a la calle para ser visto – para estar vivo – y también para mirar a los que están vivos – a los que quieren ser vistos – y que en este momento acaban de salir.

(Imágenes:-1-Picasso:”Busto de hombre” (El atleta).-1909/2.-Modigliani: “Retrato de Leopoldo Zborowski”.-1916-1919/3.-Toulouse-Lautrec:” Retrato del señor Fourcade”.-1889) (Retratos de la exposición “Mirar y ser visto” (De Tiziano a Picasso, el retrato en la colección del MASP) en la Fundación Mapfre de Madrid, hasta el 20 de diciembre de 2009)

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