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Posts Tagged ‘“Las mujeres y la literatura”’

 

 

Jane Austen tenía la figura alta y esbelta, su paso era ligero y firme y toda su apariencia rebosaba de salud y animación – así la evoca Somerset Maugham recordando a su biógrafo-. Poseía una piel de tono moreno claro de rico color; tenía las mejillas redondas, nariz y boca pequeñas y bien formadas, brillantes ojos castaños y cabello del mismo color, que formaban naturales rizos en torno a su rostro”. Virginia Woolf  la dedicó varios textos, entre ellos un ensayo publicado en “Nation and Atheneum” en diciembre de 1923 en el que escribe : ” el equilibrio de sus dotes era singularmente perfecto. Entre sus novelas terminadas no se encuentran fracasos , y, entre los capítulos de cada una de estas novelas, pocos hay que sean notablemente inferiores a la calidad de los restantes. Pero, a fin de cuentas, Jane Austen murió a los cuarenta y dos años de edad. Murió en el momento culminante de su capacidad de escritora, y cuando aún no había experimentado estos cambios que, a menudo, determinan que el último período de la carrera de un escritor sea el más interesante. Vital, incoercible, dotada de una inventiva de gran fuerza, no cabe la menor duda de que, si hubiera vivido unos años más, hubiera escrito más, y es tentador pensar  si acaso no hubiera escrito de manera diferente”.

 

 

Naturalmente todos los que se acercan a la vida de Jane Austen tienen que acercarse también a la de su hermana Cassandra a la que dirigió tantas cartas. Jane Austen escribía sus cartas en una primera hoja normal y luego la ponía apaisada y escribía de nuevo de través, aprovechando los huecos, método que ahorraba papel pero agotaba el ojo, como ha señalado algún comentarista. “Creo que Austen escribió cartas mejores que las que otras personas como ella habrían sido capaces de escribir”, declaró el profesor John Mullan dedicado desde hace años a estudiar la figura de Jane. Sobre las cartas de la novelista ha habido opiniones para todos los gustos: desde quienes las encuentran aburridas hasta quienes, como Maugham, opinan que están llenas de naturalidad. ” Las mujeres solteras – decía en una de ellas – tienen una terrible propensión a ser pobres, lo cual representa un muy fuerte argumento en favor del matrimonio”.Mr. W. tiene veinticinco años, no es mal parecido y nada agradable. No tiene nada más.  Unos modales fríos y caballerosos, pero es muy silencioso. Dicen que su nombre es Henry, una prueba de la desigualdad con que los dones de la fortuna son repartidos. He visto a muchos que se llamaban John o Thomas que son mucho más agradables”.

Maugham recuerda que los Austen no eran ni pobres ni ricos. La señora Austen y sus hijas se hacían casi todos sus vestidos, y las muchachas confeccionaban las camisas de sus hermanos. ” Los planes eran sencillos y representaba un gran acontecimiento el baile dado por alguno de sus encumbrados vecinos. En Inglaterra, en aquella lejana época, había centenares de familias que vivían aquella vida apacible, casera y decente. ¿No es extraño que en el seno de una de ellas, sin ritmo ni razón, naciera una novelista soberbiamente dotada?”.

 

(en recuerdo de Jane Austen, cuando en estos días se cumplen dos siglos de su muerte)

(Imágenes-1- residencia donde vivió Jane Austen sus últimos ocho años- hoy museo- wikipedia/ 2- imagen de una sociedad de la época. wikipedia/ 3- Jane Austen- Wikipedia)

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