Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘el Sena’

 

 

“Me paseé por los quais del Sena. Cada cosa parecía en su verdadero lugar. La luz sobre el río, la belleza de las piedras, la armonía de cada forma ofrecida, de los álamos, de las fachadas, de los puentes… A cada paso, tenía la impresión, mirando mejor, de descubrir un nuevo detalle, tan perfecto como el anterior, el dibujo de una cornisa, un balcón de hierro forjado, el perfil de una chimenea, el vestido de una paseante, o tal libro raro que había buscado desesperadamente. Todo ello era de una belleza imperiosa  y vivísima casi insoportable”.

Jean Clair.-“Breve defensa del arte francés”– 1989

(Imagen- París city visión)

Read Full Post »

 

 

“ … Y enseguida me llamaron la atención una serie de reproducciones de Honoré Daumier, el gran caricaturista francés y también pintor, el hombre que había creado cuatro mil litografías para la prensa y que al final se había quedado ciego. Pero lo que me asombró de repente era verme retratado de algún modo precisamente allí, en una de aquellas primeras pinturas que vi, como si me mirara en un raro espejo, porque la postura y la atención con la que el personaje de Daumier se presentaba en ella era la misma que yo estaba adoptando en ese instante. En la imagen de Daumier aparecía un hombre examinando una carpeta de grabados, que era lo mismo que estaba haciendo yo, y como él yo también sostenía ahora con mi mano izquierda el borde de aquella carpeta e iba pasando con mi mano derecha la sucesión de láminas. Por lo que distinguí en la parte inferior de aquella hoja, su fecha – 1860 – hacía que nos separara a ese hombre y a mí bastante más de siglo y medio, y me fijé igualmente lo que alguien había dejado escrito en una de las esquinas: que aquel trabajo se conservaba en el Petit Palais de París y que Daumier probablemente había ambientado su escena en una sala de exposiciones del Hotel Drouot. Me acordaba perfectamente de aquel Hotel Drouot, no muy lejos de la que había sido mi primera vivienda en París, y casi inmediatamente, al ir revolviendo con gran cuidado más litografías y caricaturas, recordé cuántas veces también había yo revuelto libros y carpetas en las orillas del Sena, en el encanto de los célebres buquinistas al lado del río y cómo – lo había pensado en muchas ocasiones – las aguas tan cercanas se iban llevando mansamente obras, títulos y autores en un fluir casi interminable, el fluir del tiempo. Sucedía aquello en muchas ciudades del mundo y era lo que yo frecuentemente llamaba “el cementerio de los elefantes”, es decir, el lugar donde vivían los gigantescos paquidermos literarios, poderosos rinocerontes e hipopótamos, de piel gruesa y dura como también era la de los elefantes, escritores e ilustradores que habían mostrado un enorme peso en su época, con sus tres o cuatro dedos en las extremidades escribiendo y dibujando siempre, vendiendo y atrayendo de manera continua al público y que luego, poco a poco, habían sido apartados y reducidos a meros recuerdos, tanto en la fuerza de sus láminas como en el poderío de sus volúmenes. Por allí, por aquellos casetas parisienses al lado del Sena que siempre soportaban muy crueles inviernos y gozaban en cambio de alegres primaveras, había visto yo muchas veces colgadas y ofrecidas al espectador algunas hojas sueltas del “Charivari” o de “La Caricatura”, revistas satíricas del XlX, donde precisamente Daumier había volcado tantas ocurrencias suyas y mi imaginación, siguiendo aquel camino de los cajones al lado del río, se había entretenido con frecuencia en las escenas del gran dibujante francés en donde tremendas muecas distorsionadas de los abogados de París se mezclaban con el jolgorio y las volteretas al aire de los saltimbanquis callejeros. Daumier había logrado captar atmósferas interiores y exteriores, desde los pasillos y las escenas gesticulares de las Audiencias en el Palacio de Justicia hasta la plasticidad viva de las calles, pero ahora, el tiempo, que seguía pasando lenta y continuamente bajo el agua de los puentes de París, lo había ido arrumbándolo todo, desplazándolo todo, y aquello ya no serían nunca más novedades sino objetos, quizá reliquias – algunas sin embargo valiosas – de curiosidades y recuerdos.”

José Julio Perlado(del libro “Relámpagos“) (texto inédito)

 

 

(Imágenes -1-Daumier- albookilustration/ 2- Daumier- mujer llevando a un niño)

Read Full Post »

París.-ZZ.-Quai Malaquais, 1953.-por Villy Ronis.-Hackel Bury Fine Art“En la superficie del agua, la niebla ascendía como un vapor; el Sena humeaba, en el cielo negro de la lejanía se divisaba un aire blancuzco y opaco; era como si la oscura noche de otoño fuera sustituida por una noche sobrenatural, tan pálida como negra era la otra, pero impenetrable”.

Julien Green

(Hoy ha muerto Willy Ronis, uno de los grandes fotógrafos que retrató París. Hoy también en Mi Siglo he hablado de París y de su fotografía. Imágenes de Willy Ronis recogí hace meses. Vayan estas cortas líneas de Julien Green como pequeño homenaje)

(Imagen: Quai Malaquais, 1953.-por Willy Ronis.-Hackel Bury Fine Art)

Read Full Post »