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Posts Tagged ‘“El mundo en el oído”’

“La pérdida de de oído, la sordera, que en Roma se aplicaba irónicamente a los solitarios y apartadizos – nos recuerda Ramón Andrés en su magnífico libro “El mundo en el oído – incide en una desconexión de la realidad inmediata, propicia el alejamiento y la nostalgia de un mundo perdido al que ya no es posible retornar”.(…) Heidegger reparó en el hecho de que cuando decimos que no hemos oído bien, en realidad estamos señalando que no hemos “comprendido”. (…) Resulta del todo natural que compositores como Ludwig van Beethoven o más tarde Bedrich Smetana, aquejados por la sordera, se sumieran en la melancolía”.

Oliver Sacks ha querido acercarse y analizar el mundo de los sordos en “Veo una voz” (Anagrama) y ya en “Musicofilia” había relacionado sordera y música. “Incluso las personas que padecen sordera profunda – recordaba allí – podrían tener una musicalidad innata. Los sordos a menudo aman la música, y son muy sensibles al ritmo, que sienten en vibraciones, no de sonidos. La aclamada percusionista Evelyn Glennie padece una sordera profunda desde los doce años”.

Ramón Andrés comenta muy bien el tema del silencio en un interesante video que recuerdo aquí.

Y el poeta y trapense Thomas Mertondesde la soledad de su Abadía de Getsemaní, en Kentucky, evocaba que “la humildad reza y halla el silencio a través de las palabras. Pero como es natural en nosotros pasar de las palabras al silencio, y del silencio a las palabras, la humildad es silenciosa en todas las cosas. Incluso cuando habla, la humildad escucha. ( …) Si derrochamos nuestra vida en palabras inútiles, nunca oiremos nada, nunca seremos nada y, finalmente, porque hemos dicho todo antes de tener algo que decir, nos quedamos sin habla en el momento de nuestra mayor decisión. Pero el silencio está orientado a esa declaración final”.

(Imágenes.-1.-Giancarlo Rado.-el violonchelista.-facebook.com/ 2.-André Kertéstz.-Hungría 1916/ 3.- Thomas Merton tocando música.- 1968.-Ralph Eugene Meatyard.-metamuseum.org/ 4.-retrato de Thomas Merton cerca de la Abadía de Getsemaní, pintado por su amigo y biógrafo Ed Rice)

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“Los instrumentos son la pequeña arquitectura del sonido – ha recordado Ramón Andrés en su excelente libro “El mundo en el oído”, al que alguna vez me he referido en Mi Siglo -. Cuando los instrumentos resuenan, el recuerdo hace vigente lo vivido, el pasado pierde la temporalidad y retorna a cada uno lo que fue, lo que es“. Dentro de cuanto ha sido y de cuanto es el hombre se encuentra escondida – como dormida en pliegues –  la alegría. La alegría no suele viajar en trenes ni en vagones. Va embozada en los rictus del rostro, agrietada por las preocupaciones. Las preocupaciones recorren los raíles de la prisa, la aceleración llama a la tensión- Pero los instrumentos de repente tocan la sorpresa de la alegría y de la epidermis de la alegría nace la luminosidad de la sonrisa: sale de su cueva la sonrisa, se desembaraza de la quietud del rostro, asciende hasta los ojos y los enciende, baja hasta los labios y los curva.

La flauta y el violín – una con sus orificios, otro con sus cuerdas – realizan la operación. Los instrumentos curan por unos instantes, entre túnel y túnel. Basta que las manos del sonido pasen sobre los rostros para que tenga lugar – brevemente – la curación por la música.

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“La vista – recordaba Brillat-Savarin -, que abarca el espacio y nos instruye, por mediación de la luz, de la existencia de los colores y de los cuerpos que nos rodean” figura en la serie de los sentidos, de la etapa del joven Ribera, que ahora se expone en el Prado. La vista, que en la historia de la pintura a veces se ha representado con un espejo en la mano que contempla con admiración, en otras ocasiones ha querido acompañarse de una antorcha: siempre la luz y el rostro iluminado.

El oído – sigue diciendo Savarinrecoge por medio del aire el ruido causado por los cuerpos ruidosos o sonoros“. María Zambranocuenta Ramón Andrés enEl mundo en el oído” -refiere que la escucha de Apolo en el templo de Delfos parecía situar “el oído divino en el centro del mundo“, ese oído que como órgano o sentido, dice, es el que se emplea o “ejerce” de un modo más intermitente: “en el escuchar se da lo más  penetrante y hondo de la atención, la decidida atención que el ejercicio de la vista no requiere“. “¿Sería aventurado concebir el oído – apunta Andrés – como el eje del ser humano? En un tratado escrito bajo el nombre del legendario Hermes Trismegisto se razona que aquel  que escucha debe tener el oído más veloz “ que la palabra del hablante”.

El olfato – prosigue Brillat-Savarin -, mediante el cual percibimos el olor de los cuerpos que lo poseen. El olfato, que va a la búsqueda, al cultivo y al empleo de los perfumes”.

El gusto, con el cual apreciamos lo que es sabroso o suculento” da origen – dice también Salavina la producción, a la elección y a la preparación de cuanto pueda servir de alimento“.

“El tacto, al fin, cuyo objeto es la consistencia y la superficie de los cuerpos” y se aplica a todas las artes, a todas las habilidades, a todas las industrias”.

El tacto– cncluye Brillat-Salavin en su “Fisiología del gusto”  – ha rectificado los errores de la vista; el sonido, por medio de la palabra articulada, se ha convertido en intérprete de todos los sentimientos; el gusto se ayuda del olfato y de la vista; el oído compara los sonidos y aprecia las distancias”

( Pequeño apunte sobre esta exposición donde Ribera, además de la serie de los apóstoles y de los filósofos, ofrece aquí  tres de los cinco sentidos: la vista, el olfato y el gusto)

(Imágenes:-1.-la vista.-1615.- Museo Franz Mayer.-ciudad de México/ 2.-el oído.-Museo de Valencia/ 3.-el olfato.-1615.-colección Juan Abelló/ 4.-el gusto.-1615.-Wadsworth Atheneum.-Hatford/ 5.-el tacto.- óleo sobre lienzo- Norton Simon Art Foundation en Pasadena)

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“El artista tiene “un ojo“, pero no a los quince años; ¿y cuántos días le hacen falta a un escritor para escribir con el sonido de su propia voz? La visión soberana de los más grandes pintores, es aquella de los últimos Renoir, los últimos Tizianos, los último Hals – parecida a la voz interior del Beethoven sordo – la visión que brilla en ellos cuando han comenzado a volverse ciegos”. Estas palabras de Malraux enLas voces del silencioson una especie deleiv-motiv” en él. Este Malraux, tan denostado en algunas biografías pero al que yo siempre he considerado un gran prosista y un excelente conocedor de las formas del arte, vuelve a decir enSaturno, El Destino, el Arte y Goya“: “Goya pinta aún, en esta poderosa luz donde la aproximación de la muerte le une a Tiziano, Hals, Rembrandt, Miguel Ángel, viejos cansados de la vida, perotiziano-autorretrato-1566-museo-del-prado-web-gallery-of-art no de la pintura, distraídos en fin de los hombres y que no pintan más que para ellos mismos. Los pintores conocen la vejez, pero su pintura no la conoce…” El poderío de la edad tercera, o mejor aún, la sabiduría de esa edad, les hace pintar para ellos mismos”. El ojo y el oído parecen haberse entrecerrado pero están en cambio completamente abiertos a los sonidos y paisajes interiores, ajenos ya a muchos de los criterios del mundo. Han atravesado esas edades a las que Apuleyo se refería al hablar de los mirlos, en apartados desiertos, cuando “balbucean el canto de la infancia”, a los ruiseñores, que gorjean “el canto del tiempo juvenil” y a los cisnes que “ensayan el himno de la vejez“. Malraux, que tanto evoca igualmente la sordera de Beethoven y sus últimos hallazgos, quizá tuviera presente lo que Plutarco dice del deterioro del oído y que Ramón Andrés recoge en ese libro tan excepcional, “El mundo en el oído” (Acantilado). Los músicos, conforme envejecen, dice Plutarco, “componen en un tono más agudo y duro”, del mismo modo que con el transcurrir de los años – señala Andrés – los ancianos leen mejor de lejos que de cerca”.

En cualquier caso, Malraux soñaba con poder organizar algún día la exposiciónLa ancianidad de los maestros“. Allí estarían los ojos y los oídos atentos al interior, mirando las pupilas el resplandor de la ceguera y escuchando los oídos cómo la sordera les dicta.

(Imágenes:Frans Hals.-Retrato de mujer.-1665.- city museumn and Art Galleries- hull- web gallery of Art/ Tiziano.-Autorretrato.-1566.-Museo del Prado.-web gallery of Art)

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