Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘“El amor brujo”’

 

 

La apertura este mes del museo Ignacio Sánchez Mejías en Manzanares (Ciudad Real) , localidad donde el diestro fue cogido por el toro  “Granadino” el 11 de agosto de 1934, nos lleva hasta las palabras de Francisco García Lorca, hermano de Federico, que en “Federico y su mundo” nos acerca a su figura. “Torero por vocación – comenta de Sánchez Mejías -, era Ignacio, no obstante, de formación universitaria. Por inclinación natural, acaso también por razones de ambiente profesional, e incluso familiar, se orientaba con entusiasmo hacia el canto y el baile andaluces. Estaba casado con una hermana de los “Gallo”, de estirpe gitana. Y el mayor de ellos, el incalculable Rafael Ortega, era el esposo de la gran Pastora Imperio, a la que Falla eligió para estrenar, con “La Argentinita”, “El amor brujo”.

 

 

Había tenido gran fama de joven como torero, y había hecho su carrera por sus pasos contados, habiéndose distinguido antes como excepcional banderillero en la cuadrilla de  Joselito, el “Gallo”. Maestría, técnica y arrojo eran las características de Ignacio en la arena. No tuvo nunca la gracia inspiradora y casi alada de su cuñado Joselito, ni el casi angustioso dramatismo estatuario de Belmonte, las dos estrellas incomparables que iluminaban el cielo taurino de entonces. Enjuto y vigoroso, daba más bien Ignacio la nota de gladiador. La muerte de Ignacio determina dos grandes elegías: la de Alberti, “Verte y no verte”, y el “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” de Federico. El “Llanto” ha sido considerado como una culminación de la poesía de García Lorca. Es un poema de integración y por ello, en cierto modo, el más lorquiano, el que refleja mejor el rostro del poeta. En él alternan innovación y tradición, libertad creadora y disciplina, ímpetu lírico y enfrentamiento. Se dan la mano el  eco andaluz y popular con el tema abstracto de la muerte; se  conjugan luciente claridad y poético hermetismo. Su vocación de poeta elegíaco la desata la muerte del amigo. Y todo el poeta está en su elegía.

Federico evita, no obstante, la palabra “elegía” y opta por la designación “llanto”, que es lo que la palabra griega quiere decir en castellano. Resucita así la vieja voz “planto”, con que se designaba a las elegías medievales.

 

 

Ignacio no murió en la enfermería de la plaza de Manzanares, sino que fue trasladado en una ambulancia a Madrid, donde murió dos días después de su gravísima cogida. Un lapso de tiempo separa, pues, la cogida y la muerte, que, no obstante, se superponen en una parte del poema, la única que lleva un título: “La cogida y la muerte”. De haber muerto Ignacio en la plaza de Manzanares, el título sería “Cogida y muerte”, o “La cogida y muerte”. Pero la serie de imágenes que componen esta parte del poema se centran en lo accidental; es decir, en la cogida, que llega a identificarse con la muerte misma. El poema ignora que la muerte misma acaeció en Madrid, el día 13 de agosto, a las 9, 45. La hora poéticamente mortal son las cinco de la tarde. Federico necesita un tiempo que fije el encuentro con la muerte, y ése no fue, por elección del poeta, la sórdida, lenta hora de la clínica, sino el trágico instante de la cogida a las cinco de la tarde.”

 

 

Entre muchos otros, Marcelle Auclair en su “Vida y muerte de García Lorca” ha evocado en varias páginas los versos del “Llanto” comentando a la vez el curso de esos días y horas entre la cogida y la muerte del torero. Ese “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” que Lorca, según quiso recordarlo así José Luis Cano, lee en abril de 1935, en Sevilla, en el Palacio del Alcázar, ante Jorge Guillén, Joaquín Romero Murube y Pepín Bello

 

 

(Imágenes.-1 , 2 y 4 – Francisco de Goya / 3- museo del Prado/ 5- Ignacio Sánchez Mejías – ABC es)

Read Full Post »

fuego-foto-john-mcgolgan-imagery-our-world

El gran músico español Manuel de Falla tuvo durante seis años una habitación secreta dentro de su casa, una habitación en la que sólo entraba él y que bautizó con el nombre de “Colón“. “De vuelta en Cádiz, – cuenta Roland-Manuel en su estudio sobre Falla -, por mucha ternura que conserve de su ciudad natal, la ciudad de hermosas noches, se encierra con sus sueños en una habitación retirada que llama “El Edén“. Allí construye una ciudad de Utopía donde recompone todos los encantos de la ciudad perdida, es decir, Sevilla. En la imaginación, puebla y gobierna “Colón“, mientras que en realidad la defiende contra la curiosidad del mundo exterior. Durante seis años, sin que su familia ni sus compañeros lo supieran, este niño meditativo y taciturno cumple con seriedad los deberes de los diferentes cargos que le impone el gobierno de su metrópoli. El consejo municipal, los redactores de periódicos, los académicos y los administradores de sociedades entran en “El Edén” por la puerta del armario. Nada deja al azar el joven Manuel de Falla en el mundo de “Colón“, todo está en su sitio y ordenado, hasta la tasa de contribución que debe pagar cada personaje de su teatro. Por ejemplo, un día de carnaval- sigue comentando Roland-Manuel -, reclaman a los cuatro vientos a Manolo para enseñarle las máscaras que pasan por debajo de las ventanas. Pero no hay manera de encontrar a Manolo, ocupado como está en fijar la tasa de contribución personal de sus administrados”.falla-2-alrededor-de-1920

Es siempre el mundo imaginado de los artistas, las cuatro paredes de lo irreal hechas reales por voluntad del dueño que tiene las llaves de la ensoñación para poder entrar, hacer girar el pomo de la puerta y penetrar en un universo cerrado, que es sólo de él, ajeno a miradas extrañas, universo alejado de pasos que cruzan lo real al otro lado de la existencia. El autor deEl amor brujo“, aquel que compondrá en su día la danza del fuego fatuo en torno al cual bailará la gitanería, necesita una habitación apartada, como suele ocurrir en la infancia de muchos creadores, para poder soñar despierto lo que aún no sabe que un día nacerá. Años después será la coreografía la que extenderá sobre los escenarios la gracia del cuello en los bailarines, el aire del busto, el movimiento de las caderas y el deslizamiento insensible de los pies, un ballet en torno al fuego. Pero antes será esta habitación secreta, misteriosa urbe de “Colón”, con sus palacios, baluartes y avenidas entre las tablas de un viejo armario la que guarde toda la imaginación de Manuel de Falla.bailando-con-el-fuego-coleccgulbenkian (Imágenes: 1.- foto de John McGolgan.-imagery our world/ 2.-Manuel de Falla, alrededor de 1920.-wikipedia/ 3.-Fernando Bellver: “Bailando con el fuego en Manhatan”, 2007.-elcultural.es)

Read Full Post »