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Posts Tagged ‘“Diarios de viaje”’

 

japon-ono-tao-leng-yue-mil-novecientos-teinta-y-uno

 

“Los meses  y los días  son viajeros de la eternidad – escribe Bashô en susDiarios de viaje” , concretamente en su Senda hacia Oku, en 1689 -. Los años van y vienen y también son viajeros. Para aquellos que dejan flotar sus vidas a bordo de barcos o envejecen conduciendo caballos, cada día es un viaje. El viaje mismo se vuelve su hogar. Entre los antiguos, muchos murieron en plena marcha. Incapaz de refrenar pensamientos de vagabundeo – desde hace cuánto tiempo, no lo sé -, recorrí la costa, igual que un jirón de nube se deja llevar por el viento. Al correr el otoño pasado, volví a mi choza a orillas del río y barrí las telarañas.

Gradualmenre el año llegó a su término. Entonces me vinieron ganas de cruzar el paso de Shirakawa en primavera, cuando hubiera neblina en el aire, hasta llegar a Oku. Poseído por un duende viajero y con las señas que me hacían los espíritus del camino, no conseguía fijar mi mente ni ocuparme de otra cosa. Remendé mi pantalón roto, cambié las cintas al sombrero de bambú y me apliqué “moxa” en las espinillas, a fin de fortalecer las piernas para el viaje. En ese momento solo era capaz de pensar en la luna de Matsushima. Cedí mi cabaña y me trasladé a casa de Sampú, para permanecer allí hasta la salida de mi viaje, no sin antes colgar de un pilar de mi choza un “renga” en ocho estrofas, la primera de las cuales dice así: “Con nuevos inquilinos, hasta una choza puede volverse casa de muñecas”.

 

japon-matsuo-basho-wikipedia

 

(Imágenes-1.-Tao Len Yue- 1931/ 2.- Matsuo Bashô- Wikipedia)

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Bashô- vhu- el poeta según Yokoi Kinkoku- mil ochocientos veinte- wikipedia

 

“El día octavo escalamos el monte Gassan. Llevábamos bufanda de algodón en los hombros y capucha blanca en la cabeza. Nos conducía un guía porteador apodado Gôrichi (hombre musculoso). Fuimos entre nubes, nieblas y aire de montaña, haciendo un trecho sobre el hielo y la nieve. Con pasos de bruma, parecíamos transitar rutas del  sol y de la luna. Al llegar a la cumbre, el cuerpo helado y la respiración cortada, el sol se iba poniendo, mientras la luna se asomaba. Extendimos hierba de bambú – así lo sigue contando Matsuo Bashô en sus “”Diarios de viaje” (Fondo de Cultura)  -y  de cortos tallos de bambú hicimos nuestras almohadas. Nos tendimos y esperamos a que amaneciera. Cuando el sol apareció y las nubes se dispersaron, iniciamos descenso hacia Yudono.

 

árboles- nju- japón- Kotozuka Eichi- mil novecientos cincuenta

 

Al borde del valle se encuentra una cabaña llamada “cabaña de forjadores”. En esta provincia los herreros usan agua sagrada: purifican cuerpo y espíritu para así templar las espadas. En ellas graban el sello “gassan” ( o espadas loadas en toda la  tierra). Podrá compararse al ejemplo de aquellos chinos que forjaban sus armas en la fuente del dragón.

Me senté sobre una roca. Mientras descansaba descubrí un árbol de cerezo con sus capullos medio abiertos. Todavía sepultado bajo densa nieve, este cerezo tardío nunca había olvidado la primavera; realmente enternecedor. Era como flores de ciruelo que siguen esparciendo su fragancia bajo un cielo abrasador”.

 

luna- uby- noche- japon- Hasui Kawase

 

(Imágenes.- 1–el poeta, según Yokoi Kinkoku- 1820- Wikipedia/ 2- Kotuzuka Eichi- 1950/ 3.-Hasui Kawase)

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