Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Claude Edmond Magny’

 

 

”Cuando leemos “Los cuadernos de Malte Laurids Brigge” – anota la gran crítica francesa Claude- Edmonde Magny – nos parece una obra que se puede escribir con total facilidad y naturalidad, y que Rilke sólo tuvo que volcar, sin modificación, la angustia experimentada al pasear por las calles de París. Pero olvidamos el esfuerzo interior que necesitó  para arrancarse la angustia que se le pegaba a la carne, proyectarla fuera de él y poder, finalmente, mostrar a plena luz su ansiedad, porque él la había puesto completa en las cosas, en el olor de las patatas fritas, del yodoformo y de la angustia que emanaba de la calle del Val-de-Grâce, habiéndola objetivado y como materializado en los cuchitriles reventados de la calle de Seine, con sus papeles pintados colgando.

 

 

(…) Para Rilke era más difícil escribir “Los cuadernos de Malte  Laurids Brigge” que cualquiera de los poemas que bosquejaba en un cuadernillo, concreción surgida espontáneamente de las profundidades del ser. Rilke escribe a Rodin:” Al escribir poesía uno siempre recibe ayuda, e incluso se deja llevar por el ritmo de las cosas exteriores; porque la cadencia lírica es la de la naturaleza: el agua, el viento, la noche. Pero para ritmar la prosa hay que adentrarse en sí mismo y encontrar el ritmo anónimo y múltiple de la sangre…”. Y ese ritmo “anónimo y múltiple “ no es el del hombre individual, subjetivo, atiborrado de sus pequeñas particularidades y preocupado por el dilema de su diferencia: es el del ser, que al final alcanza la “pureza del corazón”.

 

 

(Imágenes -1- Rilke – wikipedia/ 2- París – Willy Ronis. 1959- afterimage gallery – artnet/ 3- París- boulevard Montparanase – 1925- Eugene Atget)

Read Full Post »

escritores.- asd.- Scott y Zelda Fitgerald

“Las incertidumbres de 1919 habían terminado – escribió Scott Fitzgerald en “Éxito temprano” (1937) – y parecía haber pocas dudas sobre lo que iba a suceder: los Estados Unidos estaban por iniciar la más grande y llamativa de las parrandas de toda la historia e iba a haber mucho que contar en ella. Todo este boom dorado flotaba en el aire, con sus enormes generosidades, sus escandalizantes corrupciones y su tortuosa batalla a muerte, la que tendría que librar el país durante la Prohibición. Todos los relatos que venían a mi mente tenían un elemento de desastre en ellos…”

lectura.-8hjhh.-Scott Fitgerald leyendo

Escribía esto diecisiete años después de la publicación de “El gran Gatsby”, una novela calificada por muchos críticos como quizá su libro más acabado, un signo – decía Malcolm Bradbury – de su capacidad para penetrar un mundo fulgurante y destructivo, un romance de amor y dinero -añadía Harold Bloom – como el antirromance de una trágica caída, si “tragedia” no es un término demasiado exaltado para Jay Gatsby“.

Uno de los críticos más penetrantes al analizar la novela americana, como fue Claude- Edmond Magny (“L `Age du roman américain” Seuil) se preguntaba por qué algunos de los novelistas de Estados Unidos morían jóvenes y recordaba a Scottt Fitzgerald, muerto a los 45 años de edad por agotamiento nervioso, o quizá – agregaba ella – de desesperación tras haber escrito “El gran Gatsby”, novela de potencia magnética y magnífica. Ello podría completarse con las palabras de Michel Mok cuando fue a entrevistar a Scott Fitzgerald en septiembre de 1936 – el día de su cuarenta cumpleaños – para el “New York Post“, y el novelista,“ebrio por su repentino éxito, le dijo a un periodista que nadie debería vivir más allá de los treinta“. Fue en esta importante y estremecedora entrevista, acompañado de una enfermera y con sus sempiternas tentaciones de alcohol – y en la que el escritor presume de acertar siempre con sus títulos (“A este lado del paraíso”, “Hermosos y condenados”, “Suave es la la noche”) – , cuando se contempla a un Scott Fitzgerald que se describía a sí mismo como un “plato rajado”.

escritores.-uniih.-Scott Fitzegarld.-manuscrito de un poema

Pero quizá los párrafos mejores sobre el autor de “El Gran Gatsby” pertenezcan a Hemingway en el amplio capítulo que le dedica en “París era una fiesta”. “Su talento – escribe Hemingway – era tan natural como el dibujo que forma el polvillo en un ala de mariposa. Hubo un tiempo en que él no se entendía a sí mismo como no se entiende la mariposa, y no se daba cuenta cuando su talento estaba magullado o estropeado. Más tarde tomó conciencia de sus vulneradas alas y de cómo estaban hechas, y aprendió a pensar pero no supo ya volar, porque había perdido el amor al vuelo y no sabía hacer más que recordar los tiempos en que volaba sin esfuerzo.

TELEVISION PROGRAMME.....OMNIBUS....F SCOTT FITZGERALD...Pictur

Uno de esos días en París, Scott Fitzgerald entregó “El gran Gatsby” a Hemingway y a éste le avergonzaron la sobrecubierta chillona y el mal gusto de su presentación. Retiró la sobrecubierta para leer el libro y tiempo después Hemingway confesó: ” Si era capaz de escribir un libro tan bueno con “El gran Gatsby, no cabía duda de que sería capaz de escribir otro todavía mejor. Entonces yo no conocía todavía a Zelda, y por consiguiente no tenía idea de las terribles desventajas con que luchaba Scott”.

(Imágenes:- 1.-Scott Fitzgerald y Zelda/ 2.-Scott Fitzgerald.-answers.com/ 3.-manuscrito de un poema de Fitzgerald fechado en 1937/ 4.-Scott Fitzgerald y Hemingway.-dailymail. co. ok)

Read Full Post »