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Posts Tagged ‘“Cartas a Felice”’

 

 

”Una vez me dijiste – le escribe Kafka a Felice Bauer en enero de 1913 – que te gustaría estar sentada a mi lado mientras escribo; pero date cuenta de que en tal caso no sería capaz de escribir ( tampoco es que lo sea mucho en general), pero en ese caso es que no podría trabajar en absoluto. Escribir significa abrirse  desmesuradamente; la más extrema franqueza y la más extrema entrega, en las que todo ser ya de por sí cree perderse, en su trato coh los demás (…) Por eso nunca puede estar uno lo bastante solo cuando escribe, por eso nunca puede uno rodearse de bastante silencio cuando escribe, la noche resulta poco nocturna, incluso. Por eso no dispone uno nunca de bastante tiempo, pues los caminos son largos, y es fácil extraviarse (…)

 

Con frecuencia he pensado que la mejor forma de vida para mí consistiría en encerrarme en lo más hondo de una vasta cueva con una lámpara y todo lo necesario para escribir. Me traerían la comida y me la dejarían siempre lejos de donde yo estuviera instalado, detrás de la puerta más exterior de la cueva. Acto seguido regresaría a mi mesa, comería lenta y concienzudamente, y enseguida me pondría de nuevo a escribir. ¡ Lo que sería capaz de escribir entonces! ¡De qué profundidades lo sacaría! ¡Sin esfuerzo! Pues la concentración extrema no sabe lo que es el esfuerzo!”.

Estas palabras volverán a aparecer en la Corrrespondencia  completa de Kafka, al cuidado de Jordi Llovet, anunciada para noviembre próximo. Estas palabras fascinaron a Ricardo Piglia en “El último lector”.

 


 

(Imágenes -1- Praga – Stanco Abadzic/ 2- Richard Prince – 1986/ 3 – Alberto Durero-  1506)

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escritores.-7nhh-Franz Kafka

“Estimada señorita – le escribe Kafka a Felice Bauer el 28 de septiembre de 1912 -, disculpe que no le escriba a máquina, pero tengo tanto que escribirle, la máquina está ahí fuera, en el pasillo, y además esta carta me parece tan apremiante (….)”

Era la segunda carta que le escribía tras haberla conocido apenas un mes antes, el 13 de agosto. Kafka tenía entonces 29 años, Felice 25. En alguna ocasión he hablado aquí de las “Cartas a Felice”, sobre todo cuando él le pregunta a ella sobre alguna explicación para “La condena, relato al que el escritor aún no le había encontrado sentido.

Kafka-dscc-Carta a Felice Bauer-xlibris.de

(…) “mi lamentable carta – prosigue Kafka ese día de septiembre – tuvo que pasar por todo antes de ser escrita. Ahora que la puerta entre nosotros empieza a moverse, o al menos tenemos en la mano el picaporte, puedo decirlo, si no es que tengo que decirlo. ¡Qué estados de ánimo se adueñan de mí, señorita! Una lluvia de nerviosismo cae sobre mí de forma ininterrrumpida. Lo que quiero ahora, no lo quiero al momento siguiente. Cuando llego a lo alto de la escalera, sigo sin saber en qué estado estaré cuando entre en el piso. Tengo que amontonar inseguridades dentro

Portrait of Franz Kafka and Felice Bauer

de mí antes  de que se conviertan en una pequeña seguridad o en una carta. ¡Cuántas veces – por no exagerar, diré que 10 noches – he compuesto aquella primera carta antes de irme a dormir! Uno de mis padecimientos es que no puedo escribir de un tirón nada de lo que antes he compuesto ordenadamente. Mi memoria es muy mala, pero ni la mejor de las memorias podría ayudarme a escribir con precisión aunque sólo fuera un pequeño fragmento previamente pensado y anotado, porque dentro de cada frase hay transiciones que han de quedar pendientes al escribirlas. Cuando me siento a escribir la frase que anoté, no veo más que migajas dispersas, no veo ni entre ellas ni más allá de ellas, y tendría que tirar la pluma si eso diera respuesta a mi tibieza (…)

Kafka-uhhb-Kafka en mil novecientos seis-wikipedia

Pero por este camino no voy a ninguna parte. No hago más que hablar de mi carta anterior en vez de escribirle lo mucho que tengo que escribirle. Le ruego que observe de dónde procede la importancia que esa carta tuvo para mí. Procede de que usted me la ha contestado con esta otra que tengo a mi lado, que me causa una tonta alegría y sobre la que ahora pongo la mano para sentir su posesión.

Kafka-rooh-Kafka en mil novecientos cinco- Imagano. Getty

¡Vuelva a escribirme pronto! No se tome ninguna molestia, una carta supone esfuerzo, se mire por donde se mire; escríbame un pequeño diario, eso es pedir menos y dar más. Naturalmente, tiene que escribirme en él más de lo que necesitaría para usted misma, porque no la conozco en absoluto. Así que tiene que reseñar cuándo va a la oficina, qué ha desayunado, adónde dan las vistas de la ventana de su despacho, qué clase de trabajo hace, cómo se llaman sus amigos y amigas…”

escritores.-Franz Kafka

Una carta insólita, asegura Reiner Stach, el gran biógrafo de Kafka. La califica como un escrito sobre la escritura.” Hacía pocos días –recuerda Stach– que su vida se había intensificado de manera vertiginosa, sólo desde hacía pocos días se había dado cuenta de que la intensidad anhelada durante tanto tiempo se había hecho realidad, y podía retenerla. Y por eso no hablaba de otra cosa que de la intensidad de la escritura, y por eso no podía escribir de otro modo (…) Era muy fuerte pedir a alguien un diario, y por tanto las comunicaciones más personales que podía imaginar… alegando que no se le conocía (…) Por el momento sabía que tenía que esperar. Pero cuando, a las dos o las tres de la mañana, se tumbaba en la cama después del trabajo felizmente devorador en “El fogonero“, podía ocurrir que su cerebro empezara a redactar imaginariamente interminables cartas, martilleando hasta el amanecer comienzos nuevos.”

escritores.- rrguu.- Kafka con su hermana Ottla.- foto Deutsches Literaturarchiv

Ahora que parece que estamos en tiempos de la casi desaparición de la carta, como ya escribí aquí, esta nueva edición de las “Cartas a Felice” supone repasar una correspondencia esencial para entender los avatares de una vida, correspondencia que, por su interés, atrajo el luminoso ensayo de Elias Canetti,El otro proceso de Kafka” (Alianza). “Yo leí esas cartas – decía Canetticon una emoción que desde hacía mucho no había experimentado en la lectura de una obra literaria. Esas cartas de un tormento que duró cinco años. Estas cartas forman ahora parte de esa serie de insignes memorias, autobiografías y epistolarios de los que se nutría el propio Kafka. Él, cuya máxima cualidad era el respeto, no recelaba en leer y releer las cartas de Kleist, de Flaubert, de Hebbel.

(Imágenes.-1.- Franz Kafka/ 2.-carta a Felice Bauer-xlibris/3.- Kafka y Felice Bauer- foto Corbis-the guardian/4.- Kafka en 1906.-wikipedia/5.-Franz Kafka en 1905.-imagano- getty/6.-Franz Kafka/ 7.-Kafka con su hermana Otta-foto deutsches-literaturarchiv)

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 En la infancia del mundo dice Shelley -, ni los poetas mismos, ni sus oyentes, se dan cuenta cabal de su excelencia; porque la poesía obra de una manera divina e imperceptible, más allá y por encima de todo saber consciente; y queda reservado para las generaciones futuras el contemplar y medir la causa y el efecto poderosos en toda la fuerza y esplendor de su conjunción“. Con frecuencia se ha recordado que no puede un hombre decir: “Voy a componer poesía”: las “visitaciones” evanescentes que le rodean llegan de un modo imperceptible y potente, y los pasajes más bellos de un poema no son producidos, en principio, por el trabajo y el estudio. Ese “yo-no-sé-qué” de la poesía se hace inexpresable para el propio poeta, hasta el punto de que alguno ha confesado: “yo no sabía lo que iba a escribir hasta que yo lo leo como ustedes lo hacen.., como si esos escritos no fueran míos”.

Es la invasión de una voz que rodea al poeta, una voz que le habla obligándole a escribir, la invasión de la voz del misterio. “Hay en la poesía como en las otras artes – se recordaba ya hace dos siglos – ciertas cosas que no pueden expresarse, que son como quien dijera misterios. No hay preceptos para enseñar las ocultas gracias, los irrazonables encantos, y todo ese secreto poder de la poesía, que pasa al corazón como no hay método para enseñar a gustar; es un puro efecto de la naturaleza“.

Este “yo-no-sé-qué” del escribir, tan nítido muchas veces en la poesía, se descubre en ocasiones también en la prosa. Cuenta Claudio Magris, evocando sus paseos con el escritor judío Isaac B. Singer por los Alpes suizos (“Ítaca y más allá“) (Huerga – Fierro), cómo él le hablaba de uno de sus cuentos, “No visto“, “grandísima fábula – dice Magrissobre el conflicto entre ley y pasión. Singer no sabía que había escrito todo esto: sabía que había contado una historia extraña, que había representado a dos cónyuges ancianos y rechonchos, que había esbozado el gesto con el cual uno de ellos se lleva la comida a la boca, el color de una tarde o el bochorno de un perezoso verano. Había escrito una historia pero quizá, como Kipling, no había sabido explicar – y quizá ni siquiera comprender – su significado“.

Ese significado tampoco lo encuentra de inmediato Kafka sobre su relato “La Condena“. En carta a Felice Bauer del 2 de junio de 1913 le pregunta: “¿Encuentras enLa Condenaalgún sentido, quiero decir algún sentido directo, coherente, rasteable? Yo no lo encuentro, y tampoco puedo explicar nada sobre el particular. No obstante contiene muchas cosas singulares. (…) Naturalmente no se trata sino de cosas que he descubierto más tarde. Por lo demás, la historia entera fue escrita en una noche, desde las once de la noche hasta las seis de la madrugada“. No es hasta meses después, en febrero de 1913, cuando Kafka comente en su “Diario“: “Con ocasión de estar corrigiendo las pruebas de imprenta deLa Condenavoy a anotar todas las correlaciones que se me han vuelto claras en esta historia, en la medida en que las tenga presentes“.

El poema – ha recordado Steinerviene antes que el comentario. El poema, la pintura, la obra musical y, en especial, el texto literario (…) son vistos como los pre-textos para el comentario“. La nube de comentarios planea luego incesante  sobre ese misterio del “yo-no-sé-qué” balbuciente, virgen, intacto, que ni siquiera el creador descubre. En la soledad nocturna de Kafka o en la diurna de Singer y de tantos otros, el “yo-no-sé-qué” he pintado, he compuesto o he escrito muchas veces es un regalo en sí mismo, en ocasiones enigmático, casi siempre muy bello.

(Imágenes:-1- Mytic Scape 1.-2007.-Lee Jeonglok. –Arario Gallery.-Seul.-Korea.-artnet/ 2. Big Blue.-2007 –Pinaree Sanpitak.-100 Tonson Gallery.-artnet)

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