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Posts Tagged ‘Camilo José Cela’

 

 

Los fotógrafos españoles Oriol Maspons y Julio Ubiña realizaron para la colección “Palabra e imagen” de la editorial Lumen, en 1966,  el libro de fotografías “Poeta en Nueva York”, de García Lorca. Los dos fotógrafos se habían asociado en 1957 y construyeron juntos un excelente trabajo en equipo : Ubiña creando reportajes sobre Angola, el Congo y Oriente Medio, entre otros muchos países, y Oriol Maspons situado en 1964 por “Photography Year Book” entre los seis fotógrafos más importantes del momento fotográfico mundial. En la colección “Palabra e imagen” había aparecido ya un título de Maspons con textos de Miguel Delibes, “La caza de la perdiz roja” y el conjunto de Maspons/ Ubiña había publicado “Toreo de salón”, con textos de Camilo José Cela.

 

 

Ahora se abre una exposición en la Biblioteca Nacional sobre la relación entre fotografía y literatura – 60 “fotolibros poéticos” – como parte de PhotoEspaña y bajo el título “La cámara de hacer poemas”. Allí aparece, naturalmente, este libro de Lorca. Acompañando al texto del poeta, los dos fotógrafos captan los lugares de Nueva York de los que Lorca habla de modo específico y a la vez otras imágenes que son una interpretación libre del mundo y las sugerencias de los versos lorquianos. Maspons y Ubiña realizaron esas fotos en la ciudad de Nueva York en 1965 y, según los editores del libro, “procuraron captar en síntesis extraña lo que tenía de común la ciudad de 1965 con una ciudad y unos versos de treinta y cinco años atrás. Las fotos corresponden, pues, a Nueva York, pero a una Nueva York especial, una ciudad vista y extendida a través de unos poemas.”

 

 

(Imágenes- 1-portada del libro de Lorca/ 2- Nueva York – Oriol Maspons/ 3- Nueva York- Michael Magill)

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“A las diez en El Comercial escribe Ruano inaugurando el año 1955– . Cada mañana, mientras estoy en Madrid, el régimen inalterable de trabajo: tiempo, no gran jornada; hora, la misma. Es bueno acostumbrar al espíritu a la rutina del cuerpo obligado. La rutina es gran cosa. Convencido de que  cuando escribo mejor es por la mañana, no es posible descuidar este mágico o físico beneficio y me mando despertar siempre a la misma hora (…) En la mesa próxima a la ventana, que me reservan siempre, despacho  la colaboración del día. De cuando en cuando, descanso mirando a la gente que cruza la glorieta de Bilbao, los que entran y salen de la boca del Metro”  Unos días antes, al acabar 1954, anotaba : “Trabajo desde las nueve de la mañana en el café Comercial. Hace frío.  Junto a la ventana, veo casi despertar la mañana en la glorieta de Bilbao. Madrid despierta tarde. Se ven carros de traperos. El sol se abre paso a manotazos tibios con la niebla. La puerta del Metro absorbe una gente gris y adormilada. La glorieta de Bilbao es una bonita estampa madrileña”.

El Comercialevocaba también Ruano en susMemorias” – es un viejo café posromántico, todavía con divanes de peluche y grandes espejos, escalera metálica de caracol, cerillero a la antigua y camareros clásicos. Asiduos eran Camilo José Cela, Rafael de Penagos, Rafael Sánchez Mazas o Víctor de la Serna, que antes de ir al periódico repasaba los diarios y más de una vez iniciaba algún editorial o despachaba la correspondencia”.

De todas estas cosas me he acordado al pasar junto a los ventanales, al asomarme a las mesas tras los cristales, al ver de nuevo este mostrador remozado, el bullicio de la gente en el salón. Pasan los camareros en este renovado café Comercial y se llevan en las bandejas palabras, cuartillas, hojas,  estilográficas. Pasan las invenciones de los artículos, pasan las prosas y versos que aquí se escribieron, pasa la literatura por el aire, vuela sobre las bandejas la pequeña y gran literatura, también la literatura efímera, aquella cuya inmortalidad muere con el día.

(Imagen.- fachada del actual café Comercial.-traveler)

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“La gente cree – me decía Cela en 1967 – que el libro más político que yo he escrito es La Colmena. Probablemente el libro más político que yo he escrito es La familia de Pascual Duarte. Ahora, también es probable que lo que yo entiendo por política no sea lo que los políticos llaman política, esto también es posible. Yo creo que éste es mi libro más político; Pascual Duarte, el bárbaro, el pobre criminal que es ajusticiado; en realidad, en él, la sociedad sanciona sus propias culpa, no las de Pascual, sino los de la sociedad misma; el hombre acorralado, el hombre acosado, el hombre sin una formación que no recibió porque no se la dieron, claro; esto es evidente. Uno es hijo de su tiempo, aunque no lo quiera; muchas veces, uno, implícitamente, dice o deja entrever cosas pero no lo hace de una manera deliberada. Ahora bien, el interés por mis contemporáneos creo que está demostrado, por ejemplo, en La Colmena y en La familia de Pascual Duarte”.

 

Cela-ybbu- abc es

 

(La conversación fue de gran interés. Cela vivía ya para entonces en Mallorca pero seguía teniendo aquella casa en Madrid, en Ríos Rosas, 54, donde charlamos. Me abrió él mismo la puerta y me hizo pasar y esperar en un cuarto mientras terminaba de atender a una periodista. Siempre he dicho que había muchos Camilos dentro del mismo Cela: aquel bronco que yo oía a través del tabique, un Camilo empedrado de vocablos agrietados de improperios, y el otro Cela que habló conmigo. Comenzamos los dos solos, pero al final se nos uniría Charo, la que entonces era su mujer, para tomar un café los tres. La cordialidad de Cela conmigo se unió a su generosidad. Al final del diálogo me dijo: “Le enviaré a usted un libro dedicado”. Hombre de gran memoria, no lo olvidó. Pocos días después recibí desde Mallorca un ejemplar numerado y dedicado de Fábula de gavillas sin amor, con las ilustraciones de Picasso)

 

Cela-nuii- eldiario es

 

“Yo me siento influido – me dijo Cela en otro momento de la conversación al hablar de las influencias en su estilo – por todo aquel que cogió la pluma antes que yo en lengua castellana. Yo creo que la literatura es una carrera de relevos, una carrera de antorchas: en ningún caso producto de la generación espontánea. Por otra parte, yo soy hombre de lecturas, y he procurado no hacer literatura sobre literatura. Los clásicos, los siglos XVl y XVll españoles, y después la generación del 98, han tenido en mí una manifiesta presencia. De la que yo, naturalmente, no sólo no estoy avergonzado sino que estoy muy orgulloso. Y de extranjeros, probablemente. Por ejemplo, yo tardé en leer a Stendhal y Balzac; sin embargo, Dickens lo leí muy joven, y Dostoievski también. Yo creo que todo eso está presente en mi obra literaria. Después, a medida que yo fui madurando, probablemente fueron quedando menos perceptibles estas influencias, y apareció una influencia de ambiente que yo fui captando poco a poco por los muchos viajes que hice por España, donde me di cuenta de que en el diccionario español, faltaban muchísimas voces vivas en castellano que usan los campesinos de Segovia, por ejemplo, los de Ciudad Real… Formas, que en ningún caso deben entenderse como arcaicas desde el momento en que están vivas, desde el momento en que la gente las usa; muchas, no aparecen en el Diccionario; yo he procurado incorporarlas en algunos libros míos: esto se puede ver por ejemplo en Judíos, Moros y Cristianos…”

 

Cela- nhu- abc es

 

“He intentado reflejar la España de nuestro tiempo, siempre. El costumbrismo, no. El costumbrismo no es más que un ingrediente, a m juicio. Si uno se queda en el mero costumbrismo, pues la obra, claro, tiene menos interés, no sé si menos valor. Ahora bien, el reflejo inmediato de la realidad, sí. Y siempre con un trasfondo moral. Yo creo que la labor del escritor es la de fiscal de la sociedad que le tocó vivir y del tiempo que le tocó vivir”.

(Pequeños recuerdos en el año en que se conmemora su nacimiento)

(Imágenes.-1.-Cela-retrato de Luis Mosquera/ 2 y 4- Cela- ABC es/ 3.- Cela y José Hierro- eldiario es)

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figuras-mmju-Joan Miró

 

“Las manos están muy bien inventadas – le decía Miró a Cela -. Las rayas de la mano, el dibujo de la palma de la mano es como una extraña ramita caída en la tierra, está lleno de poesía. La cabeza por dentro, ¡caray!, está muy a menudo llena de cosas sin importancia. Eso de la memoria es un elemento peligrosísimo. La cabeza, por fuera, está bien: tiene fuerza plástica, es una cosa bella. Pero las manos son cosa como un alma… El entendimiento tiene el riesgo de deformar la gran fuerza inicial. Sí, eso es… El sexo es también como una constelación; tiene un

 

pintura.-99u.-Joan Miró.-Dancer.-1925

 

poder de poesía como un cometa o como un astro, es fosforescente… Las estrellas son fosforescentes… La voluntad es más importante que la memoria, que es fatal, y que el entendimiento. ¡El instinto, el instinto! ¡Eso sí! Cuando el instinto se debilita, juega la memoria. Con la memoria se hacen cosas muertas. En la pintura se ve. La pintura tuvo su importancia cuando tenía una aplicación directa. Después se hizo

 

figuras-tvvv-Joan Miró- mil novecientos veintiocho

individualista, fue como una evasión del individuo. Ahora vuelve a acercarse a la gente, es mejor así.

Se exhiben estos días los dibujos de Miró en Málaga y aún se oye la voz del pintor, desde su taller de Mallorca, hablando de las constelaciones, un  tema muy querido por él. “Hace veinte o veinticinco años volví sobre las constelaciones que ahora tienen cerca de cincuenta años o más. Un cuadro no se acaba nunca, tampoco

 

figuras-edde-Joan Miró

 

empieza nunca, un cuadro es como el viento: algo que camina siempre y sin descanso. Yo no tengo prisa, en el arte no caben las prisas…Yo tardo mucho tiempo porque pinto para mucho tiempo.., a la poesía le pasa igual, creemos que es un instante y es toda una vida y otra y otra… Yo siempre fui muy amigo de los poetas, la poesía es como una pintura… a mí me parece que la poesía está en todas partes, es como el aire, como la luz, y vive dentro de nosotros.

 

figuras-tffe-Joan Miró- mil novecientos treinta y tres

 

Hay que ser muy humilde, y muy generoso; la tierra puede ser soberbia, pero el hombre no (…) El hombre pisa la tierra y la tierra devora al hombre, es la regla general, es la ley. ¿Ves ese insecto que no se explica por qué el cristal de la ventana no es también aire, como el que hay antes y hay después? Su silueta es como una constelación que se fuera moviendo fugazmente, apresuradamente, pero

 

 

pintura.-977h.-Joan Miro.-collage.-1928

 

su esqueleto, en cambio, es blandísimo, parece de leche. Un cuadro no tiene ni principio ni fin, se sale del bastidor y del marco y sigue por el aire y chocando contra el cristal de la ventana, como los insectos. Un cuadro es como la artesanía, la vida es como la artesanía, como un arco iris que va de monte a monte…, todo viene del agua, del aire, de la tierra, del juego.

 

figuras.-98uu.-Joan Miró.-1925

 

El arco iris es maravilloso de dibujo y no digamos de color. Todo lo que está a su alrededor se transforma… El fuego es cosa impresionante. Las constelaciones… Hace veinte años pintaba constelaciones. Ahora he vuelto sobre aquellas telas, sobre aquellos cartones. Al poco tiempo empezó eso de los satélites artificiales… El fuego es algo misterioso, fascinante. Las lucecitas en pleno campo. Y el agua. Es maravillosa. Los dibujos que hace, los arabescos, la trayectoria de un insecto o de un pez que nada, la estela de los barcos, una piedrecita que cae… Es un mundo infinito… Es como la materia, no tiene fin, es como la tierra”.

 

pintores.-tt88j.-Joan Miró.- estudio de Miró en Mallorcca

 

(Imágenes.- 1.-Miró/ 2.- Miró- 1925/ 3.-Miró- 1928/ 4.- Miró/ 5.- Miró- 1933/ 6.-Miró- collage- 1928/ 7.-Miró- 1925/ 8.- estudio del taller del pintor en Mallorca)

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fotografía- bbvvn- Ortiz Echague- Siroco en el Sahara- mil novecientos sesenta y cinco- abc es

 

“Había simplemente que aprender a leer las imágenes – recuerda Jacques Bonnet en suBibliotecas llenas de fantasmas”  (Anagrama) – igual que había aprendido  a leer las palabras – para poder disfrutar de ellas (…) Las imágenes tienen diversas funciones. Pueden acompañar una exposición teórica o histórica o pueden ser el interés principal del libro.” Y muchas veces esas imágenes realzan una obra y la acompañan como ocurre con las fotografías, entre otros, de Ramón Masats,

 

fotos Palazuelo-vbby-enrique Palazuelo- fotografias al minuto- Camilo José Cela- todocoleccion net

 

Catalá Roca, Enrique Palazuelo, Oriol Maspons y Julio Ubiña ( Palazuelo en  “Nuevas escenas matritenses” de Cela  y Maspons + Ubiña en la edición de Lumen de “Poeta en Nueva York“) . Ahora lo recuerda todo esto y muchas cosas más diversas exposiciones que sobre Photo España y  la historia del fotolibro se celebran en Madrid.

Leer libros acompañados de excelentes imágenes enriquece la visión y contemplar imágenes mientras se lee complementa la lectura. Son lecturas distintas pero

 

 

fotografía- bbhyt-Joan Villatobà- photoEspaña dos mil catorce

 

muchas veces una explica a la otra. ” Leer imágenes(Alianza)  es el título de un interesante libro de Alberto Manguel y en él desciende el autor a detalles significativos, como por ejemplo la fotografía de Tina Modotti retratando los pies de un campesino mexicano vestido con ropa blanca de faena, las uñas rotas y la piel encostrada de tierra. Si en la historia del arte se había dedicado un penetrante estudio al papel privilegiado del dedo índice de la mano a través de la pintura ( así

 

fotografía- coouuj-Tina Modotti- sin título- mil novecientos veintisiete- cinereverso org

 

 

lo hace André Chastel en “El gesto en el arte” (Siruela) ) , al hablar de la fotografía Manguel se detiene en la representación de los pies y en cómo cambian de significado a lo largo de la pintura. “Cuando Modotti dice Mangueldecidió retratar con amor el par de pies vetustos, cansados de la vida, ubicaba (conscientemente o no) a su campesino mexicano dentro de la larga tradición de afligidos y de conquistadores atados a la tierra, unos ilustres y muchos otros anónimos como su campesino, pero todos ellos profundamente humanos en su apego al polvo, al cual, se nos dice, hemos de regresar.”

Lecturas de imágenes que nos hacen pensar.

 

fotografía-  beerm- puesta de sol en Madrid desde la puerta del Sol- abril  mil ochocientos cincuenta y nueve- Biblioteca Nacional- culyura elpais

 

(Imágenes.-1.-José Ortiz Echagüe– Siroco en en Sahara- 1965- abc.es/ 2.-Enrique Palazuelo- “ilustración en “Nuevas escenas matritenses” de Cela- todocoleccion/ 3.-Joan Vilatobà– PhotoEspaña.-2014/4.-Tina Modotti- sin título- 1927-cineverso.org/ 5.-puesta de sol en la Puerta del Sol- 1859- Biblioteca Nacional-elpais.com)

 

 

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Tiempo de verano, tiempo de viajes. Nubes, horizontes, espacios nuevos. Tiempo también para acompañar a tantos escritores viajeros, como entre muchos otros destacan Pla, Matvejevic o Magris. En torno a montañas y a mares quise evocar a los tres en Alenarte a través de este artículo:

“Como si quisiera seguir  a Pla de algún modo aunque con otro estilo muy distinto y muy original, el gran escritor yugoslavo Predrag Matvejevic, profesor de literaturas comparadas en la Sorbona y del que acaba de reeditarse su célebre “Breviario mediterráneo” (Destino),  cuenta los viajes de las olas, los de las nubes, los vientos, el mar, y  también esas conversaciones que el océano arroja en las costas siempre que sepamos dialogar con ellas

Siempre me ha interesado también la forma con la que Josep Pla invita al viaje. Y de su delicioso libro “Viaje a pie” he hablado ya en Mi Siglo.

¿Cuándo se viaja a pie? Pocas veces. No es estrictamente un viaje el que hacemos caminando desde el autobús hasta la boca del Metro cada mañana o cada tarde ni ese  callejear al costado de los barrios cuando vamos o venimos del trabajo, ni  tampoco lo son las pequeñas excursiones semanales, si es que las hacemos, con fines deportivos o higiénicos. El viaje a pie lento, mesurado, contemplativo, despreocupado y gozoso lo cumplimos en contadas ocasiones amparados en  la excusa de que estamos cercados por el tiempo. “Ante todo – recomienda Pla en ese libro a los jóvenes y en el fondo a todo el mundo – les propondría un corto viaje por alguna de nuestras comarcas, que pasaran de una a otra población, no por los caminos reales y las carreteras del orden que fueren, sino a través de los caminos vecinales, los atajos y las veredas. (…) . Hay dos cosas muy interesantes – continúa –  : pasear y hablar con la gente” Y aquí Pla da en el clavo de dos cuestiones que reflejan bien nuestro tiempo. Ni  paseamos suficientemente ni tampoco  hablamos.  Marchamos siempre veloces por la vida  y a la vez nos refugiamos en el mutismo, convivimos  con  nuestra  propia  soledad.

Pasear – sigue diciendo Plasupondría tener una idea del aspecto material de las cosas. Y de muchas otras cosas que no son el aspecto material (…) Y a base de hablar con la gente se llegaría a tocar, a ver, a presentir nuestra manera de ser más auténtica y real. ¿Que eso no tiene interés? Pero, entonces, ¿qué es lo que tiene interés? ¿Qué es lo que vale la pena observar?”.

“Los mediterráneos – afirma por su parte  Matvejevic siguiendo el motivo del mar– se hacen preguntas ya desde niños, y a veces contestan a ellas, como niños cuando ya son viejos. Las he escuchado sobre todo en los autodidactas, mientras exponían sus teorías sobre el mar y sus orígenes, sobre el nacimiento y la muerte de las lenguas, sobre el origen de los pueblos, sobre antepasados únicos o comunes, por ejemplo, godos y ostrogodos, vénetos…Algunas de estas tesis o hipótesis – especialmente por el modo de exponerlas o defenderlas – provocan la sonrisa, otras nos hacen pensar: las mareas, las posiciones de la luna en el continente y en las islas, las diferencias entre los lunáticos continentales e insulares; el lucero del alba y la estrella polar, sus movimientos e influencias; los signos del zodíaco y los calendarios más variados; los alfabetos más antiguos, los manuscritos que versan sobre ellos, los lugares donde fueron hallados o aún pueden ser hallados; los mares antiguos y sus vestigios; las causas y los efectos de las lluvias amarillas o rojas, los vientos que las traen de la costa africana; las catacumbas y su papel en la política, las canículas y su influencia sobre el poder; la distribución de los terremotos en la cuenca del Mediterráneo…” Es decir – como Pla –  Matvejevic se ha detenido a conversar con los hombres y las mujeres de las costas y,  sobre todo, más que hablar él,  los ha escuchado. Así ha ido acumulando esa sabiduría que el viajar por el mundo otorga.

En el fondo, es tan importante el escuchar como el viajar como persuasión  (así lo recomienda Claudio Magris), no viajar de modo apremiante y apremiado, ya que hacerlo obligados por el trabajo o los quehaceres significa la negación de la persuasión,  de la parada o del vagabundear. El viajar espaciado – con la curiosidad a flor de piel, “pegando la hebra” (como diría Delibes), hilvanando conversaciones con las gentes – es algo tan valioso que podríamos compararlo a  cursar una asignatura al aire libre en la que se nos fuera explicando – a veces al caminar, a veces ante un vaso de vino – muchos secretos de la longevidad y de la vida, la vuelta de muchos amores y desdenes, cómo se superó un desarraigo y se perdonó una traición o qué herencia se recibió y qué herencia se deja.  ”¿Adónde os dirigís?”, se pregunta en “Enrique de Ofterdingen“, la novela de Novalis. “Siempre hacia casa”, es la repuesta. “¿Por qué cabalgáis por estas tierras?’”, pregunta el alférez en la famosa balada de Rilke. “Para regresar” contesta el marqués.

En resumen, casi cada vez se nos cuenta mientras cruzamos la existencia que estamos volviendo al origen,  unos a las raíces, otros a las creencias, otros a la patria de donde salimos. Caminamos y volvemos. Caminamos y avanzamos. El recorrido lo han hecho muchas gentes y uno entre muchos fue Ortega con sus “Notas de andar y ver“. Vemos y andamos. Andamos y escribimos cuanto escuchamos antes. Anotamos (como hizo Cela en la Alcarria y en el Pirineo de Lérida, entre otros libros) y lo que anotamos fue lo que nos fueron diciendo quienes nos saludaron o nos recibieron. Pla lo hace igualmente por el Ampurdán. Castroviejo por los montes y chimeneas de Galicia. Unamuno y Azorín por muchos lugares de España.

Lo esencial es viajar por mares y montañas, pueblos y ciudades,  y saberlo hacer. Los mares le van hablando al yugoslavo Matvejevic porque notan que el escritor ama el Mediterráneo y sabe escucharlo con atención. A su vez Claudio Magris escucha a Viena, a Prusia, a Zagreb, incluso a Vietnam,  y así va poco a poco  escribiendo “El infinito viajar” (Anagrama), la síntesis de  sus recorridos por el mundo. Andar y ver es todo. Tan sencillo como pasear y como  hablar  con las gentes.

(Imágenes:-1. Oleander Drive.–Slim Aarons.-1965.-photographers gallery.-arnet/ 2, 3, 4 y 5  fotos procedentes de Alenarterevista)

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Al  anunciar el célebre entrevistador norteamericano Larry King que, tras un cuarto de siglo de trabajo, retira su espacio el próximo otoño, vienen a la memoria esos capítulos de palabras y silencios que se han cruzado en muchos diálogos de la historia. Edward R. Murrow, por ejemplo, le hizo una famosa entrevista al senador Mc Carthy en los tiempos de la “caza de brujas” y el periodista le fue dejando solo para que hablara a sus anchas. Mc Carthy se emborrachó de ideas, planes, fantasmas y pesadilas. Fue cavando su propia tumba. América entera se dio cuenta en las pantallas de cómo el senador, que era un gran inquisidor, sudaba, vociferaba, perdía los nervios. El periodista apenas hizo peguntas. Le contempló silencioso desde el humo de su cigarrillo.

En otras ocasiones el silencio del entrevistador también ha proporcionado impresionantes respuestas. Bárbara Walters presentó en pantalla a su invitada de la noche y señaló: “La señorita X., que una vez fue alcohólica”. Ella contestó: “No fue; es alcohólica”. Y contó detalladamente la historia de su largo calvario. La periodista no hizo ninguna pregunta más. Al fin, pronunció: “Gracias”. Y terminó la entrevista y la emisión.

En mi libro “Diálogos con la cultura” (Eiunsa) hablo de estas palabras y silencios cruzados. Los silencios de Tolkien negándose a que el periodista hurgara en su “santuario” de creador. Los célebres silencios de Azorín, monosílabos que podían crispar a quien hablara con él y que Cela resolvió en su visita gracias a la habilidad de su prosa.

Palabras y silencios. Silencios y palabras. Una sola pregunta en el aire ha bastado para que fuera la última. Al interrogarle a Fidel Castro si sabía de antemano que iban a matar a Kennedy se le escapó un , y la entrevista terminó. No hubo que preguntar nada más.

(Imagen: Larry King entrevistando a Obama  en la Casa Blanca el 3 de junio de 2010.-White House.-elmundo.es)

 

 

 

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